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RAFAEL CORREA Y SUS NIVELES DE POPULARIDAD


Esta imagen es tomada de la página Flickr de la Presidencia la República de Ecuador www.presidencia.gob.ec / Foto: Miguel Ángel Romero


Rafael Correa se ha mantenido como un personaje ajeno a la política anterior y su propuesta ha sido la de un gobierno revolucionario. Los adelantos progresivos que se puedan dar no son suficientes para él pues es el momento de refundar el país.


Desde 1979 que se ha registrado información de encuestas , no ha existido en Ecuador un presidente con similares márgenes de aceptación. El respaldo a Correa ha sido homogéneo en la mayoría de provincias del país. Luego de los violentos eventos del 30 de sep-


tiembre del año 2010 (secuestro al presidente para unos, intento de golpe de Estado para otros o fala- cia para algunos tantos) creció la figura mesiánica del caudillo. La aceptación del presidente, según el encuestador Santiago Pérez, llegó al 75% (la califica- ción más alta desde inicios del año 2009). Después del último plebiscito de mayo del 2011, el Ejecutivo se abrió varios frentes


(grupos de iz-


quierda, ex miembros de la “revolución ciudadana”, medios de comunicación privados, empresarios y banqueros), gracias al contenido de las preguntas; sin embargo la popularidad del presidente no cayó. Según la encuestadora Perfiles de Opinión, tras el referéndum, el 77.3% de los ecuatorianos aprobó la


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gestión del presidente. La propuesta oficial (el Sí), aunque tuvo un menor respaldo que en votaciones anteriores, ganó en las diez preguntas. ¿Qué explica la popularidad del presidente Correa?


En este sentido, planteo que hay tres factores que, de forma complementaria, dan como resultado un go- bierno popular en un país políticamente inestable:


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Existe un sentimiento generalizado antipolíti- co en Ecuador desde algunos años atrás: Los


partidos políticos y las figuras tradicionales perdie- ron credibilidad. El “que se vayan todos” representó el sentir general. En política, hemos vivido un ambiente de desazón extendido. En este contexto, la propuesta de Rafael Correa de renovación y de confrontación con el pasado ha sido exitosa. Como lo indican los autores Jaime Durán Barba y Santiago Nieto en su libro “El arte de ganar”: “ Los partidos políticos de va- rios países, de tanto denunciarse y calumniarse unos a otros, consiguieron que la mayoría de los electores se convenzan de que la política es una actividad su- cia. En Venezuela, Ecuador, Perú y otros, la política ne- gativa logró liquidarlos, dando espacio a personajes “distintos de los políticos”. Chávez, Fujimori y Correa fueron hijos de esas luchas despiadadas”. Rafael Correa se ha mantenido como un personaje ajeno a la política anterior y su propuesta ha sido la de un gobierno revolucionario. Los adelantos progresivos que se puedan dar no son suficientes para él pues es el momento de refundar el país. Se vende la idea de “un cambio de época, no de una época de cambio”.


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