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IDEOLOGÍA POLÍTICA Y MARKETING POLÍTICO


La ideología, pues, no es un estorbo. Forma a pa-


sar parte de algo más grande y complejo, adaptado a la evolución de nuestros tiempos: la visión. Sería un error padecer amnesia del pasado, pero también lo sería quedarnos estancos en un momento pretérito.


Beneficios de una visión bien definida: • Coherencia en todas las comunicaciones • Coordina públicos internos y externos • Refuerzo continuo del mensaje • Diferenciación de la competencia • Convicción que atrae a indecisos • No alienamos a la base


El centro no está de moda: • No clarifica quienes somos • Sin dicha visión la comunicación es caótica • Falta asertividad y liderazgo • Es difícil conectar sin una identidad clara • Si todos ofrecen el centro, no hay autentica elección • Confusión a todos los niveles


Tony Blair Esta imagen es tomada de la página http://es.wikipedia.org


En el año 1997, Tony Blair quiso cambiar una clausula interna de su partido, la cláusula IV, considerada una cláusula constitucional “de gran representación histórica, ideológica, e importancia emocional”.


un componente histórico y cultural. La persistencia, coherencia y convicción es capaz de atraer al más in- deciso, así como de mover el engranaje interno de candidatos y voluntarios con entusiasmo y eficacia al son de una misma voz.


29 NOVIEMBRE 2011


Cuando Blair ignoro la ideología… En el año 1997, Tony Blair quiso cambiar una clausula interna de su partido, la cláusula IV, considerada una cláusula constitucional “de gran representación his- tórica, ideológica, e importancia emocional”. En ese mismo año, Blair cometió el fallo de aceptar los lo- gros del Tatcherismo sin explicar cómo el New Labor se diferenciaría: las posiciones y políticas estaban de- masiado cercanas a los conservadores y fracasaron a la hora de diferenciar su producto del New Labor”. Estos errores de cara a su partido crearon una mala imagen para el marketing político, puesto que pare- cía dispuesto a sacrificar su significado como partido y su historia a favor de lo que decían algunas encues- tas de opinión. Si bien es cierto que hay que estar en sintonía con la población, un partido ha de tener su propia dirección. Su posición es de líder, y por tanto ha de asumir la responsabilidad de dirigir. La comu- nicación va de arriba abajo, y se retroalimenta, pero ojo con cómo utilizar esta retroalimentación. El error sería dejar el timón del barco sin capitán y a la deriva de las olas de las masas.


Verónica Carmen Bañón es consultora política es- pecialista en relaciones públicas. Es graduada de la Facultad de Posgrado de Gerencia Política de GWU.


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