ARGENTINA EN LA NUEVA ARENA POLÍTICA
y otras redes, los militantes hicieron un llamado para que la gente envíe fotos, videos y textos que serán la materia prima con la que se realizará la película. La participación fue masiva. Estos gestos simples tienen una impresionante capacidad de movilizar al electorado y no pueden ser desestimados. Esta fuerte actividad tuitera de los kirchneristas
tiene un aspecto que, a toda vista, es negativo. Algu- nos de estos militantes tuiteros (no todos) se dedican a fustigar en Twitter (y a veces de manera muy agresi- va) a los referentes de la oposición y también a sus se- guidores. Gracias a estos “trolls politizados” se volvió común ver timelines plagadas de ataques gratuitos e insultos de todo tipo que no agregan valor al debate.
Polarización política en 140 caracteres Los “trolls politizados” no son personajes aislados en el panorama argentino. Lamentablemente la política na- cional esta en pleno proceso de polarización entre quie- nes apoyan la gestión de los Kirchner y quienes no (este último campo se divide en varios otros con el solo de- nominador común de estar contra el gobierno). Antes de entrar en detalles hay que resaltar que la situación dista de ser irreversible pero lentamente se han afian- zado discursos en las redes sociales a favor y en contra. Una ilustración de esta polarización se observó
durante los últimos comicios en la Ciudad de Buenos Aires en julio pasado, cuando los porteños elegie- ron a su alcalde. La segunda vuelta confrontó a un candidato afín a Kirchner, Daniel Filmus, y el alcalde oficial opositor al gobierno nacional y que buscaba su reelección, Mauricio Macri. El mismo día de la elección surgió una curiosa pelea por el uso de los hashtags. Mientras que gran parte de los militantes kirchneristas habían elegido como hashtag #CABAe- lige (CABA por Ciudad Autónoma de Buenos Aires), otros se inclinaron por #urna2011. La breve querella se dio porque la segunda opción había sido sugerida por medios de comuni- cación que no comulgan la política del gobierno y por lo tanto son rechazados por la gran masa de mi- litantes kirchneristas. Sin embargo, como no todos estaban al tanto de esta disputa sectaria, algunas co- nocidas organizaciones simpatizantes del gobierno eligieron #urna2011. La respuesta de sus camaradas no se hizo esperar y se vieron mensajes en Twitter que decían “Por que usan el hashtag de Perfil y La Na- ción????” (ambos medios no simpatizantes de la pre-
sidente Kirchner). El ejemplo es mínimo pero mues- tra el inicio de la política y la militancia en el mundo virtual y en particular en Twitter.
Desafíos de Twitter en las campañas argentinas La campaña electoral del 2011 vio avances en relación a la del 2009. El principal es que la enorme mayoría de los políticos nacionales ya fueron convertidos y crearon su cuenta Twitter. Si en 2009 muchos resistían hoy prácti- camente no quedó nadie afuera. Parte de esta mudan- za tiene que ver con la reforma electoral que condiciona casi en su totalidad la inversión de los partidos en cam- pañas electorales que dependen exclusivamente de los fondos que brinda el Estado. Esta medida rige para to- dos los medios a excepción de Internet donde todavía los candidatos pueden dar rienda suelta a los gastos, si disponen de los recursos. Este es solo el primer paso de una tendencia de la cual todavía no queda claro como seguirá pero que ya presenta algunos desafíos.
Algunos de estos militantes tuiteros (no todos) se dedican a fustigar en Twitter (y a veces de manera muy agresiva) a los referentes de la oposición y también a sus seguidores.
El primer y principal desafío es comprender que
las nuevas tecnologías son parte integral y esencial de las campañas políticas. Todavía muchos políti- cos y sus jefes de prensa no comprenden el alcan- ce de estas herramientas. Los medios tradicionales siguen teniendo un peso muy superior que Twitter al momento de trasmitir un mensaje. Pero las nuevas generaciones consumen cada vez más información política a través de las redes sociales. Los candida- tos deben incluir a los asesores de multimedia en el núcleo de quienes definirán la estrategia de comuni- cación de la campaña. Twitter y el 2.0 no pueden ser considerados simplemente como un complemento sino como parte integral de todo el proceso. Más pronto de lo que muchos creen el 2.0 tomará un lu- gar vital para definir las elecciones.
Hugo Passarello Luna es director del portal Argenti- na Elections.
NOVIEMBRE 2011 34
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