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ARGENTINA EN LA NUEVA ARENA POLÍTICA


pentió inmediatamente. El ministro no comprendió, o decidió no comprender, dos cosas: el carácter pú- blico e inmediato de sus tuits. Por más que parezca una verdad conocida, los


tuits no son privados. Y sin embargo muchos políticos argentinos continúan escribiendo mensajes como si solamente sus allegados y amigos los pudieran ver. Más aun, hay un uso irreflexivo e impulsivo de la red. Para algunos un tuit es solo 140 caracteres, pero en realidad pueden fácilmente desencadenar conse- cuencias no deseadas. En situaciones complejas, como cuando se desea contestar a una acusación, se debe discutir detenidamente con el equipo de aseso- res el contenido de la respuesta. Un político no puede darse el gusto de reaccionar intempestivamente. Este es el caso del jefe de Gabinete de ministros


argentino, Aníbal Fernández, también presente en la lista de los 30tuiteros. El funcionario responde seguido a sus detractores y se expone a discusiones de poco valor político y que afectan a su imagen. Su perfil en Twitter deja ver enfrentamientos con otros usuarios de la red con una regularidad casi a diario. La exposición de los representantes frente a sus ciu- dadanos es una de las consecuencias inevitables que trajo Internet. Muchos políticos admiten que es difícil no reaccionar cuando deben enfrentar día a día ataques e insultos a través de las redes. Pero una figura política no puede permitirse esa actitud. Para evitar estos desmanes una estrategia posible es crear un circuito de validación antes de enviar un tuit. O sea que todo mensaje debe ser escrito por el político pero aprobado por un asesor antes de ser enviado a los miles de seguidores. De esta manera se mantiene el carácter “personal” de la comunicación sin caer en errores insalvables y vergonzosos. Sería injusto hablar de Twitter en Argentina y no mencionar a la jefa de Estado, Cristina Fernández de Kirchner que tiene más de 640 000 seguidores. Sin embargo, el uso que la líder argentina le da a la red no es óptimo. A diferencia del jefe de Gabinete y del ministro Timerman, la presidente no administra ella misma su cuenta y no entabla jamás conversación alguna con otros usuarios. El resultado es una comu- nicación despersonalizada, fría y unidireccional. Sus tuits parecen ignorar la existencia de los seguidores y no logran acercar la presidente al ciudadano, que es justamente una de las riquezas de esta tecnología. Otra singularidad es que los mensajes de Cristina son


Silvana Giudici Esta imagen es tomada de el twitter de Silvana Giudici @silvanagiudici


...Giudici decidió ignorar el resto de los ataques que recibe a diario. Esta regla, que podríamos llamar “no alimentar a la bestia”, debiera ser seguida a rajatabla por los políticos, pero sin embargo solo unos pocos la respetan.


muy extensos. Tan largos son que no caben en 140 ca- racteres, por lo tanto la mandataria reparte el mensaje en varios tuits, en general cinco. En concreto utiliza su cuenta de Twitter para enviar comunicados de prensa divididos en varias partes. Un uso que no es adecuado porque los mensajes se pierden en la marea de tuits. Dejando de lado al oficialismo, en los 30tuiteros


figura también la diputada de la oposición Silvana Giudici que, sin hacer mediciones exactas, debe estar entre las más agredidas e insultadas de toda la clase política nacional en Twitter. Las razones de las agre- siones no son importantes para el objetivo de este texto pero, para saciar la curiosidad del lector, son


NOVIEMBRE 2011 32


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