YANKEES EN UNA CORTE DE REYES CASTELLANOS
lo parece haber alcanzado su tope. Es por esa razón que aparecieron paulatinamen-
te en Estados Unidos las grassroots operations o CdB, consistentes en la transmisión del mensaje del candidato al electorado circunvalando a los medios de comunicación, cortocircuitando la vía candidato- medios-opinión pública gracias al trabajo continuo de un ejército de activistas. La CdB es pues un esfuerzo logístico de organiza-
ción y sistematización que trata de aprovechar lo mejor que todo ciudadano afín a un proyecto puede aportar: la credibilidad que tiene en su círculo más íntimo.
Yankees en la corte de los reyes castellanos Las elecciones de Castilla – La Mancha en mayo de 2011 supusieron así la primera vez en España que se llevó a cabo una CdB: una operación que permitiera movilizar a las bases del candidato para aportar tra- bajo sustantivo en pro de la campaña como no se había visto desde principios de los años ochenta. Queda pues claro el leif motiv de una CdB: fomen-
tar esos contactos voluntario-vecinos, voluntario- colegas, voluntario-amigos y voluntario-familia de manera sistemática buscando maximizar las ventajas psicológicas (la “influencia personal”, el “efecto casca- da”) que los hacen potencialmente más influyentes. Para las dimensiones de la región de Castilla – La
Mancha, setecientas mil llamadas de teléfono, cua- trocientas mil puertas tocadas, ochocientos cafés entre indecisos y el candidato, mil voluntarios bien- venidos en las diferentes sedes de campaña eran los hitos a conseguir para aportar el granito de arena al propósito común de ganar las elecciones. Pero con militantes y afiliados desactivados du-
rante tres décadas, el reto era doble. Por un lado, esperar la respuesta de la ciudadanía
ante los primeros contactos políticos directos en un país donde algunos consideraban que estas técnicas foráneas no casarían con la cultura política española. Por el otro, hacer funcionar al unísono la estruc-
tura jerárquica de la campaña para que siguiera así las instrucciones dadas desde la sede central a las distintas oficinas locales como si de una campaña vertical estadounidense se tratara.
Primeros resultados, primeros éxitos Las nuevas ideas son siempre acogidas con tibieza en grandes organizaciones. No fue tal el caso en la
campaña de re-elección del Presidente José María Barreda, quien vio en este conjunto de herramientas una buena forma de escuchar a la ciudadanía y ha- cerla cómplice de un proyecto común. Los primeros resultados no defraudaron: las lla-
madas a votantes, los puerta a puerta, las recoleccio- nes de información sobre el pulso de la ciudadanía y su posterior transmisión de abajo a arriba por los canales establecidos dejaron claro a los pocos días que “esta loca idea de hablar directamente con los ciudadanos [parecía] estar funcionando”.
...la CdB en Castilla – La Mancha consiguió, como efecto inesperado, localizar a ciudadanos particulares con graves problemas de exclusión social que caían dentro de las competencias de la administración.
Los ratios de contacto eran cuatro veces supe-
riores a los que habíamos experimentado en Estas Unidos, los datos eran de gran calidad, las conversa- ciones sugerían “términos” o “lenguajes” que permi- tían a la campaña afinar el mensaje en medios, etc. La ciudadanía estaba más que dispuestos a entablar una conversación educada, política, no intrusiva con los voluntarios.
Esta campaña en Castilla – La Mancha creó así
canales bidireccionales para que el votante se comu- nicara con la campaña. He aquí dos ejemplos. En primer lugar, este diseño de lanzamiento de mensajes individuales por miles y la atenta escucha posterior permitió a la campaña percibir asuntos que preocupaban a la ciudadanía (opinión pública) y que divergían de los que aparecían en los medios (opi- nión publicada), alejando así el filtro intermediador que a veces imponen éstos. En segundo lugar, la CdB en Castilla – La Mancha
consiguió, como efecto inesperado, localizar a ciu- dadanos particulares con graves problemas de ex- clusión social que caían dentro de las competencias de la administración. La campaña no podía ni debía hacer favores por conseguir votos pero – así razo- nábamos – sería inmoral no actuar. De este modo, se informó a diferentes administraciones locales y
NOVIEMBRE 2011 48
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38 |
Page 39 |
Page 40 |
Page 41 |
Page 42 |
Page 43 |
Page 44 |
Page 45 |
Page 46 |
Page 47 |
Page 48 |
Page 49 |
Page 50 |
Page 51 |
Page 52 |
Page 53 |
Page 54 |
Page 55 |
Page 56 |
Page 57 |
Page 58 |
Page 59