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EL SEMILLERO


Inteligencia emocional y comunicación política


Por: Miguel Ángel Matilla Blanco


La inteligencia emocional es una habilidad fundamental en cualquier ámbito, y la comunicación política no es una excepción; su desarrollo puede otorgar grandes resultados. La referencia a la canción ‘Sin ti no soy nada’ de Rubalcaba, la gestión de la crisis del cáncer de Esperanza Aguirre, la actitud de Eruviel Ávila en los últimos debates electorales, o el uso de Barack Obama de Twitter son algunos ejemplos.


E


l pasado mes de marzo, el que ya es oficialmente el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobier- no de España, Alfredo Pérez Rubalcaba, sufrió una enfermedad que le obligó a abandonar su labor como vicepresidente primero del Gobierno


y ministro del Interior. Después de dos semanas de baja, Rubalca- ba volvió a su asiento en el Congreso de los Diputados, reapare- ciendo en la sesión de control al Gobierno del 22 de marzo. Gil Lázaro, diputado del Partido Popular, recibió a Rubalcaba lan-


zándole una pregunta sobre el caso Faisán, el supuesto chivatazo a la banda terrorista ETA por parte de un policía antes de una redada. Este caso es uno de los principales ejes de ataque de la oposición al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y sobre todo, a Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien el PP considera principal responsable. El diputado de la oposición lanzó la pregunta que más daño


podía hacer a Rubalcaba, aprovechando la repercusión mediática de su reaparición en el Congreso. Sin embargo, lejos de caer en la trampa, el vicepresidente primero del Gobierno se puso en pie, y respondió, sarcásticamente: “Qué sería de usted sin mí y sin el caso


Faisán, es como la canción de Amaral, ‘Sin ti no soy nada’”, provo- cando las carcajadas de una buena parte de la Cámara baja. Con esta respuesta, aparentemente inadecuada, Rubalcaba


consiguió salir airoso, pues la broma impidió que la oposición le da- ñase en el momento de mayor visibilidad mediática, por su reapari- ción en el Congreso. Pero lo más importante es que colocó un titular muy distinto al que pretendía la oposición; los medios no abrieron sus portadas con referencias a la crisis económica, ni al caso Faisán, sino con el título de la canción de Amaral. La respuesta tuvo tal re- percusión positiva para el candidato del PSOE a la presidencia de España que, actualmente, en sus actos de campaña, muchos simpa- tizantes le reciben cantando el tema que mencionó en el Congreso. En esta intervención, Alfredo Pérez Rubalcaba demostró una


gran capacidad para gestionar sus propias emociones y las de su entorno, es decir, su inteligencia emocional. Asimismo, eviden- ció los beneficiosos resultados que se pueden lograr con esta habilidad, para muchos innata, pero que también puede ser de- sarrollada en cualquier persona mediante técnicas de coaching, una disciplina en boga que cada vez se acerca más a la política.


OCTUBRE 2011 38


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