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Las raíces están muy bien adaptadas para absorber nutrientes, a diferencia de las hojas. Las hojas absorberán cierta cantidad de nutrientes, pero será insuficiente en la mayoría de los casos. La hoja está cubierta por una capa cerosa (cutícula) que dificulta la entrada de grandes cantidades de nutrientes y otros productos químicos. Existe una gran diferencia entre aspersiones realizadas con pistola y aspersión foliar de nutrientes para tratar deficiencias específicas. Un caso en el que se recomienda la aspersión foliar es la deficiencia de hierro. Algunas veces, las hojas superiores de la planta del tomate se vuelven amarillas, en especial después del amarre de gran número de tomates. Las aspersiones foliares con solución de 0.5-1.0 mL de 5% Fe, en 4 L de agua, suele resolver el problema con una o varias aspersiones.


La inyección de CO2 será más efectiva si se realiza dentro del dosel de las plantas, donde el CO2 puede entrar con facilidad en las hojas.


Se recomienda lavar una vez por semana el tanque recolector y formular una solución fresca para restaurar las concentraciones de nutrientes de la solución original. Asimismo, el lavado semanal elimina parte de la materia orgánica y desprende los residuos vegetales adheridos.


Análisis de tejidos


La manera más útil de determinar la efectividad del programa de fertilización es analizar los contenidos nutricionales de las plantas. Esto se hace por medio de un análisis foliar. Es buena práctica acostumbrarse a revisar de manera periódica las concentraciones de nutrientes en las hojas. El análisis de tejidos puede ayudar a detectar deficiencias y toxicidades. La mayor parte de la información utilizada para interpretar el análisis de tejidos se base en la hoja entera más recientemente madura. Esta hoja se encuentra abajo de la punta de la planta y está completamente expandida. Para los tomates, esta hoja es casi siempre la quinta o sexta hoja debajo de la punta.


Muestro apropiado de hojas Cuando se muestrean las hojas para realizar el análisis, es preciso considerar varios factores además de elegir la hoja correcta. Las hojas deber ser elegidas al azar de todas las secciones del invernadero,


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asegurándose de recolectar suficientes muestras. Por lo general es suficiente con 15 a 20 hojas. Recolecten la hoja entera, incluyendo el peciolo (tallo de la hoja), que conecta a la hoja con el tallo principal de la planta. Es preciso recolectar las hojas que no tengan plaguicida y envolverlas en bolsas de papel para enviarlas al laboratorio lo más pronto posible. Puede resultar provechoso secar las muestras antes de enviarlas por correo. Pueden secar las hojas sobre una malla colocada en un área del invernadero donde no haya corrientes de aire.


Al intentar diagnosticar alguna deficiencia de nutrientes de la que se sospecha; las hojas deben ser recolectadas de plantas en “buenas” y “malas” condiciones. Esto ayudará a determinar la causa del problema. No se pueden determinar de manera efectiva las deficiencias de nutrientes sin registros de fertilización exactos y completos. Todas las actividades relacionadas con el manejo de fertilización deben ser registradas.


Aspersiones foliares Muchos productores hacen preguntas sobre la utilidad de las aspersiones foliares de nutrientes o de otros productos químicos como los antitraspirantes. En general, no hay necesidad de utilizar esos productos en un invernadero bien manejado. Los programas de fertilización son diseñados para suministrar nutrientes por medio de los sistemas radiculares.


Elevar y reducir las


concentraciones de la solución fertilizante basándose en los resultados de la CE, da como resultado elevaciones y disminuciones en los nutrientes, cuando tal vez sólo se requiera hacer ajustes en un sólo nutriente. Esta práctica puede acarrear deficiencias o toxicidades, en especial de los micronutrientes.


Las aspersiones foliares con micronutrientes deben realizarse después del diagnóstico, ya que es preciso cuidar la cantidad correcta de la aplicación. Es fácil quemar las hojas si no se tiene suficiente cuidado. Aspersiones foliares con productos tales como reguladores de crecimiento y antitraspirantes no han arrojado resultados positivos a cielo abierto. En resumen, las plantas con desempeño normal, tal vez no responderán a los estímulos adicionales de productos químicos foliares. Los productores podrían desperdiciar su dinero e incluso dañar sus cultivos aplicando productos foliares con pistola.


Fuente: Documento HS787 publicado por el Dep. de Ciencias Hortícolas del Servicio de Extensión de Universidad de Florida. Escrito por G.J. Hochmuth, profesor de Ciencias y Suelo del Instituto de Ciencias Agrícolas y de Alimentos de UFL. [http://edis.ifas.ufl.edu].


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