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Aditivos


TIPOS DE PRODUCTOS SECUESTRANTES


En general, hay dos tipos de secuestran- tes: los orgánicos y los inorgánicos. Los primeros enlazan la toxina en sitios de unión sin que estén relacionados direc- tamente con cargas electrostáticas y corresponden, en general, a derivados de la pared celular de Saccharomyces cerevi- siae (β-D-glucanos). Estos productos pre- sentan acción secuestrante para diversas micotoxinas (aflatoxinas, ocratoxina A, fumonisinas, toxina T-2, deoxinivalenol, y zearalenona) a una dosis de inclusión en la dieta 1-2 kg/t (0,1-0,2 %). Por otro lado, están los secuestrantes inorgánicos, que enlazan la micotoxina por diferencia de carga. En general, estos compuestos corresponden a minerales de arcillas (por ejemplo, bentonita), zeolitas, carbón activado, colestiramina y clorofilina. Nor- malmente, no se trata de un adsorbente de micotoxinas, sino de un adsorbente específico para las aflatoxinas. Eventual- mente, tiene lugar una acción secues- trante por parte de estos productos para otras toxinas como toxina T-2 y deoxi- nivalenol. Algunos estudios muestran la posibilidad de adsorción de minerales y otros nutrientes junto a las micotoxinas, pero en general se supone que no existe unión significativa con otros componen- tes de la dieta. Su dosificación es de 1 a 10 kg de adsorbente por tonelada de ali- mento (0,1-1 %).


LOS SECUESTRANTES NO SON FUENTE DE NUTRIENTES Y NI SIQUIERA DEJAN RESIDUOS PORQUE NO SE ABSORBEN.


les, y entre ellas destacan la chabazita, la clinoptilolita, la stilbita, la erionita, la mordenita y la heulandita. Las zeolitas sintéticas, en cambio, están purificadas químicamente. Entre éstas se encuentran faujasita y zeolitas sódicas (ZSM-5 y ZSA). Por otro lado, el carbón activado es obtenido de una gran variedad de materia- les, como cáscara de nueces, madera (car- bón), musgo, etc., y se ha utilizado como tratamiento médico para las intoxicacio- nes graves. En cambio, la cosletiramina es una resina de intercambio de aniones que liga ácidos, que se utiliza en medicina humana para absorber ácidos biliares en el tracto gastrointestinal y como tratamiento para reducir el colesterol, mientras que la clorofilina es un derivado hidrosoluble de la clorofila de las plantas verdes. Existen diversos tratamientos que pue-


den usarse para cambiar las propiedades de un adsorbente. Entre ellos, se pueden destacar el térmico, el ácido, el álcali, el de catión único, el pilareado y el orgánico. También pueden usarse los tratamientos para mantener una calidad constante del secuestrante, que es difícil de mantener en productos de origen natural debido a la variación propia de los yacimientos de donde provienen los secuestrantes inor- gánicos. A pesar de los efectos favora- bles, los tratamientos, en algunos casos, pueden tener efectos contraproducentes, como la adsorción de nutrientes. Para el caso de micotoxinas menos pola-


La bentonita se origina de la ceniza


volcánica y consiste primariamente en montmorillonita. Su composición puede variar de un lugar a otro, principalmente por sus iones intercambiables sodio, pota- sio, calcio, y magnesio. Recientemente, se ha informado en estudios realizados en broilers de una adsorción no selectiva de la bentonita sobre medicamentos como la monensina. Por su parte, las zeolitas son aluminosilicatos de estructura tride- minsional con distintas habilidades para captar distintas micotoxinas. Las zeolitas naturales son extraídas de rocas especia-


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res (tricotecenos, ZEA), en los que adsor- bentes inorgánicos no serían muy efectivos, se suele agregar algún microorganismo o enzimas secretadas por la microflora ruminal capaces de romper grupos funcio- nales importantes de la toxina, originando compuestos no tóxicos. Por otro lado, los organoaluminosilicatos (aluminosilicatos con una molécula orgánica que recubre su superficie) se presentan como una clase de adsorbentes que ofrecen muy buenas pro- piedades de adsorción de ZEA, ocratoxina A, fumonisina B1 y, en menor grado, de aflatoxinas y tricotecenos.


INCLUSIÓN EN LA RACIÓN


Generalmente, los secuestrantes no son fuente de nutrientes y ni siquiera dejan residuos porque no se absorben. Por ello, se deben buscar productos de alta eficien- cia con bajos niveles de inclusión para optimizar el resultado y evitar el efecto de dilución del valor nutricional de las materias primas contaminadas.


Hígados de pollos alimentados en ensayos controlados con pienso contaminado con aflatoxina en con- centraciones algo superiores a las encontradas naturalmente. No se observan diferencias con respecto a los hígados del grupo control, porque para ello la contaminación del alimento debería ser muy superior.


En los Estados Unidos, la utilización de los adsorbentes, indicados para unirse a las aflatoxinas u otras micotoxinas en el tracto gastrointestinal de los animales, no ha sido aprobada por clasificarse como un medicamento más que como un aditivo alimentario, con criterios distintos para su aprobación. En general, en otros países no hay legislaciones que restrinjan su uso. Muchas veces se muestran los efectos de un producto in vitro, pero la capaci- dad de un compuesto de secuestrar una micotoxina in vitro no necesariamente se correlaciona con la respuesta in vivo. Sin embargo, el análisis in vitro del secuestro de micotoxinas es una poderosa herra- mienta para determinar el potencial de los agentes secuestrantes. Si un agente secuestrante no adsorbe una micotoxina in vitro, hay pocas o ninguna probabili- dad de que lo haga in vivo. Estas técnicas de laboratorio pueden ser muy útiles en la identificación de agentes secuestrantes potenciales en la dieta y para ayudar a determinar los mecanismos y condicio- nes favorables para que haya este efecto. Por otro lado, cualquier estudio in vitro debe estar apoyado por experimentos in vivo que utilicen especies a las que está destinado el compuesto, y con alimentos contaminados con niveles de micotoxi- nas que normalmente se encuentran en el campo. Esto último no es común por los costes y puede verse fortalecido por ensayos controlados con animales, donde la dosis de contaminación del alimento


con micotoxinas es mucho mayor que la encontrada en el campo.


CONSIDERACIONES FINALES


Lo más recomendable para conocer el es- tatus de un alimento antes de ser consumi- do por los animales es la monitorización del nivel de micotoxinas presente en las materias primas que van a componer ese alimento. Ésta deber ser sistemática, per- sistente y debe permitir detectar tenden- cias. Para ello, se debe tomar una muestra representativa, dada la distribución hete- rogénea de las micotoxinas en los granos. Si esto no es posible, se deben tomar los valores de los análisis nutricionales de la materia prima para derivar la misma según la categoría de los animales. La materia prima de peor calidad nunca debe desti- narse a los animales más jóvenes. En caso de materias primas con valores nutricionales muy bajos, se recomienda medir el nivel de contaminación de mico- toxinas de la materia prima antes de incor- porarla a la ración. Bajo la posibilidad de un alimento de riesgo para los animales, los secuestrantes de micotoxinas deberían ser incorporados en la dieta. Por eso, en la actualidad se fabrican “productos a medi- da” y se utiliza el índice de contaminación múltiple con micotoxinas (ICMM), el cual toma en cuenta los valores informados por el laboratorio para las micotoxinas analiza- das, en relación al máximo nivel estableci- do por la empresa.





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