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aterciopelado, color blanco-grisáceo entre las venas del envés de las hojas, que luego se convierte en manchas cloróticas de mayor tamaño y número. Las pérdidas causadas por esta enfermedad pueden oscilar entre el 30 y 80%. c) Antracnosis (Colletotrichum


spp.): El ataque de esta enfermedad afecta las hojas, tallos y frutos de pepino. El síntoma principal son manchas color café en las hojas. En los frutos se forman manchas redondas u ovaladas de color café- pardo, que se convierten en pústulas rojizas.


En sistemas de producción orgánica, el uso de fungicidas químicos para el manejo y control de enfermedades no está permitido. En consecuencia, los productores deben emplear alternativas sostenibles e insumos que permiten las normas que regulan la producción orgánica del pepino.


Métodos de control


Entre las estrategias e insumos que pueden utilizar los productores de pepino orgánico son las siguientes: 1. Uso de bacterias antagonistas: Pseudomonas fluorescens, Pseudomonas sp. y Bacillus subtilis. En ensayos realizados en cultivo de pepino se demostró que estas bacterias son antagonistas de hongos que causan pudriciones de raíz en plantas jóvenes, como es el caso de Pythium ultimum. Además, hay evidencia


científica suficiente que


demuestra que estas bacterias son, además, promotoras de crecimiento de plantas. 2. Uso de


Bacillus subtilis, Pseudomonas fluorescens,


Derxia gummosa y Trichoderma harzianum para el control de Podosphaera fusca


y Pseudoperonospora cubensis, enfermedades que causan el mildiu


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Importante evitar los excesos de humedad al querer controlar las enfermedades por hongos.


velloso en plantas de pepino bajo condiciones de invernadero. 3. Cultivares resistentes a algunas enfermedades. Hay en la literatura científica artículos publicados que hacen referencia a genes de resistencia a algunas de las enfermedades de pepino. 4. Apropiado manejo


agronómico del cultivo. Evitar excesos de humedad, adecuado manejo nutricional, asociación y rotación de cultivos, labores culturales, control de insectos vectores de enfermedades, apropiada fecha de siembra, solarización previa de la parcela de producción, conveniente contenido de materia orgánica, etc. 5. Caldo bordelés. Se puede preparar en la operación agrícola o comprar algún producto comercial. Se prepara con sulfato de cobre e hidróxido de calcio (cal apagada); también puede usarse el óxido de calcio (cal viva), en este caso se requiere un 30 a 70% menos producto en la fórmula (la cantidad exacta debe comprobarse con el pH). 6. Uso de sustancias naturales. Compuestos azufrados, cobre, bicarbonatos de sodio y potasio, sílice o silicato de potasio, aceites vegetales y minerales, extractos de plantas como neem (Azadirachta indica), ajo, (Allium sativum) y “cola de caballo” (Equisetum arvense), entre otros. Existen en el mercado nacional muchos productos disponibles de diversas marcas, formulaciones y preparados que incluyen algunos de estas sustancias. 7. Uso de desinfectantes. Existen en el mercado diversos


productos desinfectantes y sanitizantes como el dióxido de cloro, el cual es un material sintético no encontrado en la naturaleza. Es un gas y/o líquido antimicrobiano y plaguicida utilizado para controlar microorganismos dañinos incluyendo bacterias, virus, y hongos en objetos inanimados y superficies, principalmente en interiores. Se utiliza en los sistemas de limpieza de agua y desinfección en el suministro de agua potable del servicio público. También se emplea como un agente blanqueador en la fabricación de papel y textiles, como desinfectante de alimentos (frutas, hortalizas, carne y aves de corral), para la esterilización de equipos de procesamiento de alimentos y el tratamiento de los desechos médicos, entre otros usos.


Con respecto a la producción orgánica, el hipoclorito de calcio, el hipoclorito de sodio y el dióxido de cloro están aprobados actualmente para la desinfección y sanitización de instalaciones y equipos ganaderos y como alguicidas y desinfectantes, incluyendo la limpieza del sistema de riego en la producción de cultivos orgánicos. Además, estos materiales son aprobados para la desinfección de superficies en contacto con alimentos en la producción de productos procesados etiquetados como “orgánico” o “hecho con orgánico.” Los niveles de cloro residual de todos estos usos aprobados no podrán superar el límite máximo de desinfectante residual bajo la Ley de Agua para consumo.


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