PARTÍCULASELEMENTALES
El Real Madrid, el equipo más laureado de todos los tiempos, se ha ganado una buena cuota de desprecio global por su culpa. Dicen aquí, en España, que con él se ha perdido el señorío. Por eso, no es raro que le silben en su propio es- tadio. "¿Los pitos? La afición es la que me paga y yo tengo que callar y aceptar". Así es.
Lo que más sabe es insultar, pero no como género literario, sino como patraña de ba- rrio. Como humillante forma de enfrentar al humillado con la realidad. Con su realidad. “Si a mí me hacen lo mismo que en Alcorcón (el Real Madrid de los 600 millones de euros perdió, antes que él llegara, por go- leada contra un equipo de tercera división en la Copa del Rey), les pongo una cruz y para mí están muer- tos”... "Barcelona es una ciudad cultural, con teatros importantes y este chico (por Leo Messi) ha apren- dido muy bien. Ha aprendido comedia" (tras la de- rrota del Chelsea, cuando lo entrenaba, ante el Barcelona, que le ganó). Frases estudiadas, escritas por el único guionista que acepta en su vida. Él.
"He estudiado italiano cinco horas al día durante va- rios meses para asegurarme que podría comuni- carme con los jugadores, la prensa y los aficionados. Ranieri ha estado cinco años en Inglaterra y todavía lucha para decir buenos días o buenas tardes. Ha ganado una Supercopa, una competición menor. Nunca ha ganado una competición importante. Quizá necesita cambiar su mentalidad, pero es de- masiado viejo para hacerlo". Dijo Mourinho sobre su archirrival Claudio Rainieri. Hay quienes afirman que es políglota sólo para presumir. Puede contestar en seis idiomas. Aparte de su idioma natal, en inglés, italiano, español y francés. Eso sí, siempre que lo haga no mirará a los ojos. Hay dos teorías psicológi- cas para excusarle. Una, la timidez. La otra, por- que –según un reciente estudio psicológico– es clave para seducir. No comparte su mirada porque sedu- cirá a su oponente. Y eso de seducir no es lo suyo.
En Inglaterra se pensaba que sus batallas dialécticas con Fergusson eran insuperables, por lo cruentas e irrespetuosas con Sir Alex. "Quizá cuando tenga 60 años, lleve 20 entrenando en la misma Liga y tenga el respeto de todo el mundo, tendré el poder nece- sario para hablar a la gente y hacerla temblar un poco". Pero en la banca del Bernabéu se ha supe- rado con su archienemigo.
"Josep Guardiola es un gran entrenador, pero ganó una Champions que a mí me daría vergüenza tener". "Será difícil ser campeones si los rivales del Barça le regalan los partidos". "El Barcelona puede tener 20 superjugadores pero juega con 11 y muchas veces contra 10".
"¿Cómo se dice mentiroso en catalán?". Y el buen Pep, a su estilo calló y calló. Pero no mucho. "Él es el puto jefe y el puto amo en esta sala (la de prensa)", esgrimió Guardiola quien aplastó con juego, con las virtudes de sus genios, todo planteamiento táctico de Mou. Su recibimiento fue un soberbio cinco a cero, la primera goleada vivida por The Special One. Una manita. Impotente veía como en su primera tempo- rada Pep acumulaba títulos –incluida la Champions– y él solo una Copa del Rey.
Esperó como los Zetas a sus víctimas. De repente, al pescuezo y, tras ello, la tortura. Victoria del Ma- drid en el Camp Nou por uno a dos. Fin de la Liga. Escapada de Guardiola. Su despedida para el mejor director técnico de la historia del Barcelona: “Ha sido decisión suya. Cuando a los entrenadores nos echan sí que debemos tener palabras de soli- daridad, pero el caso de Guardiola no tiene nada que ver, es decisión suya... Si para él disfrutar es salir del fútbol, que así sea, y un abrazo para él”. Impresentable. Energúmeno.
Dicen que, en algún momento, fue un buen mucha- cho. Quizás cuando intentó ser futbolista profesional y fracasó por sus limitaciones. O precisamente en la época en que era asistente-traductor en Cataluña. "Con el Barça siempre en el corazón", decía. Enton- ces era callado y sumiso. Un segundón. El personaje que es hoy no le gusta ni a su mujer. A ella no le agra- dan ni su personaje, "ni el fútbol", ni lo que significa Mourinho para el mundo del balompié. "No le gusta su vida y la de sus hijos como consecuencia de lo que yo significo socialmente", afirma el denostado entrenador. Pero él se gusta y eso cuenta. Como le encantó ser declarado rockstar del año por la revista Rolling Stone España. Quizás la mejor definición que se le puede atribuir. Y lo sabe.
• *Columnista de 11 Amigos
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