DOSSIER
días después, por motivos similares, se produjo el encontronazo de barras de Chicago (de las faccio- nes “Los Perales” y “La Antena”) que terminó con las muertes de Agustín Rodríguez (27) de un fierrazo en la cabeza y de su presunto agresor Aldo Barralda, 10 días después, apuñalado en el mismo hospital donde estaba siendo atendido por heridas produci- das en el mismo enfrentamiento.
Febrero trajo algo de calma, pero fue como cuando la marea retrocede para regresar con más fuerza. Eso hizo Marzo con episodios para todos los gus- tos. Y en sus primeros días tuvo un ataque a un niño: cuando un micro con hinchas de San Lo- renzo se trasladaba al estadio para el clásico con
Mientras que los jugadores de Laferrere, de Primera C, debieron suspender su partido ante Sacachispas después de haber sido amenazados por integrantes de la barrabrava.
En una editorial, Mónica Nizzardo señaló: “Entende- mos que las mafias instaladas en los clubes son la principal causa de la violencia en nuestros estadios, que no solo estafan económicamente a nuestras en- tidades sino, además, se llevan vidas humanas”.
“Asimismo, a partir la creación de los organismos de seguridad especializados en la violencia en el fútbol, desde el año 2003, es ínfimo lo que se ha realizado desde el Estado/Gobierno para desarmar a estos
Boca, Sebastián Arias de 5 años, perdió parte de la vista de un ojo por un piedrazo que arrojaron hin- chas Huracán.
“QUE LOS CONTROLEN” Cuando los hinchas de River regresaron de La Plata, donde fueron a jugar ante Chacarita, barras del equipo de la Banda Roja se enfrentaron con el personal policial que los había escoltado y hubo tiros, heridos y corridas en las cercanías del Mo- numental. “No se puede creer que la policía escolte a un grupo de barras y que estén armados...”, ex- clama Mónica Nizzardo, titular de la ONG Salve- mos al Fútbol, ante la consulta de este periodista. Y agrega: “Lo lógico sería, si los van a acompañar a una cancha, que los identifiquen uno por uno antes de subirlos al micro y, obviamente, que con- trolen que ninguno suba armado”.
En Chacarita, en un partido sin hinchas visitantes, los barras atacaron al grupo de dirigentes de Atlanta que observaban el partido y casi causan una masacre.
grupos violentos organizados en los clubes de fútbol que tienen como motor la cuestión económica es- puria. En contraposición, a los responsables de los organismos de seguridad siempre se los ha visto y se los ve más preocupados por esquivar la respon- sabilidad que en asumir el compromiso de solucionar el problema”, recalca Nizzardo.
Mientras tanto, la furia no se detuvo. En Boca, una guerra de sectores por dominar los estacionamien- tos alrededor de la cancha también incluyó disparos y un herido: Fernando Migliore (hermano de Pablo, arquero de San Lorenzo) fue herido en una pierna. Barrabravas de Banfield fueron a apretar a los juga- dores y según algunos inclusive a pedirles plata. Pero nada pasó, no hay detenidos y hasta los dirigentes del club hablaron de “diálogo y aliento”.
Como se ve, no hay muchas señales esperanza- doras. Desde hace mucho, todo es una porque- ría... en el 506 y en el 2012 también.
• *Periodista Deportivo Diario Ole Digital
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