DOSSIER
los chicos asesinados, la voz de un amigo quien acababa de llegar: “¿SALVEMOS AL FUTBOL? ¿Por qué habría que salvarlo? ¿No será que el fút- bol vive bien así como está? Vive mucho más el fútbol con todas estas cosas que pasan. El fútbol canaliza el instinto asesino de los humanos, simula la guerra. El fútbol ya no es un deporte, sino un es- pectáculo, y esto no lo digo yo, eh! ” y mientras me aconseja leer el seminario Nº 18 de Lacan: ‘De un discurso que no fuese semblante’, para que enten- diera un poco más a que se refería, tomó los libros que vino a buscar y se fue.
Desviar mi atención en un análisis de palabras, aunque bien encaminado por cierto, no tenía sen- tido. Abundan filósofos y psicólogos que analizan y nos analizan. Tal vez exista otra forma que de- forma y mientras, permitiéndome ese vacío del no sé, inicié este camino.
A lo largo de estos casi 6 años de desafíos y de ri- guroso trabajo, en el que nos sentimos plenamente conformes con lo realizado en cumplimiento con los objetivos de esta Asociación, Salvemos al Fút- bol ha transitado un camino de interesantísimas experiencias personales y colectivas. Algunas de ellas nacidas y apuntadas en las particularidades curriculares y personales de sus integrantes. Otras tantas, las más importantes sin dudas, producto del desarrollo de los procesos de trabajo en un tema que mientras tiene al grueso de la sociedad sufriendo de espaldas, toca puntos centrales de lo que podríamos llamar sin temor a exagerar “el poder real.”
Tenemos en nuestro haber un prolífico desarrollo judicial, cuyas alternativas serían dignas de un re- lato ficcional. Sin embargo, y tal vez lamentable- mente, son parte de una realidad cruda y dura que exhibe las enormes dificultades que se atraviesan a la hora de luchar contra esquemas de profunda impunidad.
Por otra parte, nuestros reclamos a los diferentes organismos competentes (IGJ- Ministerio de Se- guridad- AFA) en las diferentes gestiones, nunca tuvieron respuesta efectiva. Los hemos realizado de manera formal-legal y también con otras varias y diferentes acciones.
No dudamos junto a familiares de Víctimas, quie- nes conforman la mitad de nuestro cuerpo direc- tivo en escribirle a la Sra. Presidenta de la Nación para que atienda la cuestión, pero nunca tuvimos la respuesta esperada. El derecho a la igualdad del
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