DOSSIER
Muerte súbita en la alineación titular
POR DANIEL LOZANO* | @danilozanomadri F
abrice Muamba cayó abatido por un rayo in- visible. Un atleta supremo, capaz de esprin- tar como un velocista, correr durante 90
minutos como un mediofondista y saltar, girar y fre- nar como si fuera una mezcla de goma y titanio se desvaneció sobre el terreno de juego como un mu- ñeco de trapo.
Su currículum médico era intachable: deportista joven, sano y preparado para exigir el máximo es- fuerzo a su corazón. Pero sólo el milagro de la cien- cia médica, en manos de seis galenos y 15 descargas eléctricas de desfribilador, consiguió sacar al jugador del Bolton del laberinto de la muerte por el que navegó durante 78 minutos. Tiempo durante el cual sus compañeros y rivales se tapaban los ojos para no ver cuando la vida se convierte en un péndulo al borde del abismo. Mi- nutos interminables para unos aficionados que llo- raban al ver la muerte en directo de uno de sus ídolos, a la postre tan de barro como ellos mismos. El milagro que salvó a Muamba no tuvo la misma conmiseración con la vida de Piermario Morosini.
El jugador del Livorno, de la Segunda División ita- liana, sintió que se le iba la vida, pero se rebeló. Se levantó y cayó. Repitió la operación. Corrieron a ayudarle. Pero llegó muerto al hospital. En Italia buscan responsables: que si tardó en aparecer en desfribilador, que si el traslado se retrasó por un vehículo mal aparcado…
La realidad es que la muerte súbita también juega al fútbol y forma parte de ese miedo que se vive en la cancha. A Antonio Puerta, la zurda defensiva del Sevilla llamada a ocupar el carril izquierdo de la se- lección española por una década, le abatió un mareo que le perseguía en los entrenamientos. La muerte de Marc Vivien Foe, del Manchester City, aterró al mundo del balompié. Sus ojos desenca- jados ya forman parte de la historia pequeña de este deporte. Dani Jarque, capitán del Espanyol de Barcelona, hizo historia una vez muerto, cuando Andrés Iniesta le homenajeó ante cientos de millo- nes de espectadores cuando le regaló el gol más importante de la historia de la Roja. Como el Cid Campeador.
Ilustración: Shutterstock.com
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