LA LECTURA
Foto: Shutterstock.com | Cortesía Yehilín Dávila
hecho lo que tenía que hacer. Habíamos ganado la Copa, había viajado a Copa Libertadores a Brasil. Me habían llamado a la selección y aunque no pude ir, sentía que mi fase ya esta cumplida en Venezuela. Decidí tocar puertas, mandar videos a varias univer- sidades, de las cuales 2 mostraron interés. Revisé el roster y no me convencía al principio, pero conocí a Carla Carvallo que también juega en el equipo y me había comentado que su coach estaba buscando jugadoras de Suramérica y le di mi video, todas mis cosas y ellos hicieron el contacto.
Ya ella había tenido venezolanas en el equipo y me ofreció la oportunidad. Ya nos conocía. Siempre había ese miedo por la forma de ser, que si uno ex- traña mucho la casa y piensan que uno se va a re- gresar. Por eso el reclutamiento es tan cuidadoso.
¿Difícil adaptarse, una filosofía de juego di- ferente en Estados Unidos? – Adaptarme fue difícil. El entrenamiento es físico. En Venezuela es manejo de balón, toque, habilida- des y luego condiciones físicas. Acá es distinto, es al revés. Es exigente. El clima lo hace difícil. En agosto hace 42 grados cuando vas a jugar y luego cierras la temporada jugando a 5 grados.
En Venezuela es manejo de balón, toque, habilidades y luego condiciones físicas. Acá es distinto, es al revés. Es exigente. El clima lo hace difícil.
¿Jugadoras de referencia? –Excelente la número 12 Carol Lloyd. Tiene el Tiki taka en sus piernas, es como decir el Xavi, pero hecho mujer.
¿Jugador masculino de referencia? – Zinedine Zidane. Lo ví jugar a él. Tengo videos de él. De él admiro lo fácil que hace el fútbol. Es un caballero en la cancha, apartando, claro, lo del ca- bezazo en el mundial.
¿Qué comes es una pregunta obligada? – La comida acá es muy distinta. Eso sí lo extraño. No tomo refrescos, primero cuando ves una bebida
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