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Los Amarres Electorales hacia 2012 Inseguridad Ciudadana


n algunos países se observa una ten- dencia ascendente de los indicadores de criminalidad: por ejemplo, de acuer- do a cifras ofi ciales, las tasas de muertes violentas oscilan desde 48 por cada cien


mil habitantes en Guatemala, 52 en El Salvador, 58 en Honduras, 58 en Jamaica, y 70 en Venezuela. En México la tasa es de 14 por cien mil habitantes, que aunque no es tan alta como otros países de Latino- américa, ha mantenido una tendencia ascendente en los últimos años. De la misma manera, delitos comu- nes como robos y asaltos también han aumentado. La inseguridad no es sólo tema en países de


América Latina y el Caribe. En los últimos meses va- rias ciudades norteamericanas como Chicago y Mia- mi se han visto severamente afectadas por el auge de pandillas y violencia callejera. Y en Europa, la inseguridad ha venido afectando también ciudades como Londres, París, y hasta Roma. La ola de violencia que azota a la región es más


que todo un fenómeno urbano, y responde a facto- res internos tales como la pobreza, las altas tasas de desempleo, la falta de educación, la debilidad insti- tucional, la impunidad y corrupción, la falta de pre- sencia del Estado en el cumplimiento de los servicios públicos básicos, y la falta de programas sostenibles de prevención, entre otros; y responde asimismo a factores externos como la presencia del tráfi co de drogas y el crimen organizado transnacional. En muchos casos, sin embargo, la percepción de


inseguridad es más alta que las cifras reales de crimi- nalidad, como lo confi rman diversas encuestas reali- zadas recientemente. Existe una brecha muy grande entre la percepción y la realidad. La sensación de in- seguridad se explica muchas veces por la cobertura que los medios le dan a la criminalidad; pero se ex- plica también por factores de género, edad, o nivel socio económico. El dilema tanto para gobernantes como para


candidatos es que si bien esta brecha entre las cifras reales es grande, para el ciudadano la única realidad es la percepción. Y hoy en día por más científi ca que sea la explicación, si un gobernante quiere mantener tasas altas de favorabilidad y si un candidato quiere ganar una elección debe plantear respuestas con- cretas para bajar la percepción de inseguridad.


El


problema radica en que se sigue pensando errónea- mente –y en gran medida porque eso es lo que piden


los ciudadanos- que la única solución para combatir la inseguridad es a través de la masiva presencia po- licial y crecientemente a través del involucramiento de las fuerzas armadas. El enfoque policial y militar ha sido muy popu-


lar en varios países de América Latina y promesas de mano dura han sido muy efectivas en elecciones, especialmente en aquellos países donde la inseguri- dad no es sólo cuestión de percepción. Sin embargo, hoy los ciudadanos entienden que resolver la in- seguridad de manera rápida y a través de la simple represión no es una solución de largo plazo. Por eso es vital para gobernantes y candidatos entender que si bien el papel de la policía es central, la respuesta debe ser amplia e integral.


La inseguridad no es sólo tema en países de América Latina y el Caribe. En los últimos meses varias ciudades norteamericanas como Chicago y Miami se han visto severamente afectadas por el auge de pandillas y violencia callejera. Y en Europa, la inseguridad ha venido afectando también ciudades como Londres, París, y hasta Roma.


Si bien la mayoría de los ciudadanos latinoame-


ricanos piensa que incrementar la presencia policial en las calles es una medida urgente, es también cier- to que los sistemas policiales de la mayoría de los países en América Latina y el Caribe presentan altos niveles de desconfi anza. Como lo registra el Baróme- tro de Gobernabilidad de Iberoamérica, salvo conta- das excepciones, la policía es una de las instituciones peor evaluadas de América Latina. Por eso mismo, proponer resolver la inseguridad utilizando exclusi- vamente a las fuerzas de seguridad sólo ha llevado a empeorar la situación pues lejos de representar la solución, los policías en muchos países son una par- te fundamental del problema.


Octubre 2010 Campaigns&Elections 20


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