sobre esta materia. Un problema es cómo organizar en la práctica los registros de lobistas, ya que los permisos de acceso a las instituciones públicas po- drían ser distintos para las diferentes Regiones. Dis- tinto sería si las reglas fundamentales fuesen iguales para todos los lobistas italianos.
C&E: Desde siempre la figura del “lobista”
es vista como una profesión que se encuen- tra en el límite de la legalidad. Si queremos dejar de lado los lugares comunes, ¿cuál es el verdadero rol que cumple este profesional dentro del sistema democrático? ¿Y cuáles serían los beneficios, en términos políticos y sociales, para un país como Italia?
M: El slogan del “Chiostro”, que se observa en
nuestro sitio web, es “Unos lobbies reglamentados y transparentes ayudan a una democracia a decidir mejor”. El verdadero problema es que es necesario cambiar de raíz la visión del rol de los lobbies, que no implican una intromisión en la vida de las ins- tituciones públicas, sino un elemento estructural e irrenunciable para la toma de decisiones que sirvan al interés general. Si todos los lobbies pueden jugar en condiciones de “equilibrio de oportunidades” y ellas salen a la luz, si los tomadores de decisiones en el sector público son obligados a escuchar siem- pre que los lobbies sean leales y no falaces, si los procesos de toma de decisiones salen del laberinto oscuro en el que se encuentran hoy, entonces la democracia mejorará tanto en lo que se refiere a la participación como en la calidad de sus decisiones. No nos olvidemos de dos puntos: la política y los tomadores de decisión en el sector público no son omniscientes, sino que necesitan profundizar en los problemas y estar en contacto con aquél que los vive cotidianamente; la participación de los ciu- dadanos en la vida democrática no termina en el momento en el que los electores concurren a votar, sino que continúa hasta las siguientes elecciones, a través de la representación concreta de los intere- ses de todos los ciudadanos según el arquetipo del asociacionismo descripto por Alexis de Tocquevi- lle. Desde este punto de vista, todos los lobbies deberían tener derecho a ser escuchados, no sólo aquellos que financian la política aun lícitamente y sin corromperla. La financiación de la política es un tema delicado y la experiencia de EEUU, que tiene una buena reglamentación del lobbying, demuestra que todavía no es un problema totalmente resuelto.
En Italia la política necesita volver a volar alto y
para eso es importante que recobre su autonomía. Paradojalmente, la política es más autónoma si se
vincula con los lobbies de manera legal y regulada y sale del cono de sombras en el que habitualmente se ubica ella sola, aceptando diálogos sin reglas.
Si la cultura cívica de los italianos comenzara a
expresar una forma de ciudadanía menos dirigida al “particular” del que hablaba Guicciardini y más orientada hacia las iniciativas asociativas, en Italia podríamos tener lobbies de ciudadanos que hicie- ran sentir su propio peso y equilibraran el poder de los grandes grupos. En definitiva, un lobbismo di- fundido es una garantía de una mejor democracia.
C&E: En el ámbito económico, ¿cuáles son
los sectores nacionales e internacionales que más beneficios obtendrían de una eventual reglamentación?
M: En Italia el 97% de las empresas es de peque-
ñas dimensiones y no tiene necesidad de competir con los grandes grupos. Con reglas iguales para to- dos, incluso las pequeñas empresas podrían hacer sentir su propia voz. Italia cuenta con un sistema industrial que necesita de mayor competencia y sólo una verdadera competencia en igualdad de condiciones entre los diversos grupos de interés consigue desarticular los residuos de viejos mono- polios y oligopolios. Los sectores económicos ita- lianos que resultarían beneficiados serían aquellos que para crecer necesitan de una verdadera com- petencia y un acceso al mercado abierto y sin obs- táculos provocados por posiciones dominantes que condicionan fuertemente la autonomía de quienes deben tomar decisiones.
El remedio al riesgo de la “regulatory captu-
re” está, por ejemplo, en la transparencia y en la igualdad de oportunidades en las actividades de lobbying ejercidas sobre las authorities (entes re- guladores o autoridades regulatorias), pues sólo de este modo evitan el riesgo de ser capturadas por los sectores poderosos cuyas actividades son reguladas.
Esto vale también a nivel internacional, donde el
mercado debería funcionar con reglas muy distintas que las que rigen hoy, tanto las escritas como las no escritas, que frenan el crecimiento mundial. La competencia entre los lobbies a nivel mundial es poco transparente y ciertamente no se encuentra orientada por el principio de igualdad de oportu- nidades. Por otra parte, si estos principios tienen dificultad para implantarse incluso en los países con tradiciones democráticas, ¿qué se puede esperar?
En Europa el debate sobre el lobbying es vivaz, Julio 2010 | Campaigns&Elections 25
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