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Muchas personas, incluso con altos niveles de responsabilidad pública, no saben qué significa una correcta actividad de lobby y la confunden con la corrupción.


go, no quieren reglamentarla porque prefieren una especie de Far West (Lejano Oeste), en el que cada uno hace lo que quiere en las sombras, aun sin que ello implique cometer algún delito. Hay un miedo a transparentar esta actividad porque obligaría a to- dos, tanto a los lobistas como a quienes toman las decisiones en el sector público, a poner las cartas sobre la mesa. Exista también una especie de coar- tada en la que se esconden incluso ciertos intelec- tuales: “Italia siente pasión por el misterio y no por la transparencia... Entonces, dejamos las cosas como están”. “Il Chiostro” abrió el debate sobre la nece- sidad de reglamentar la actividad de representación, sabiendo que no es fácil modificar los prejuicios, la ignorancia y las situaciones de comodidad. Para nosotros fue ya un gran avance haber consegui- do, en poco tiempo, reunir en la asociación a 120 profesionales de las relaciones con las instituciones, quienes trabajan en grandes y también en pequeñas empresas, en grupos de lobbying o como consul- tores independientes. Nuestra asociación no busca crear una nueva corporación, colegio o registro profesional. Simplemente pretendemos que quien realiza este trabajo lo diga claramente, sea recono- cido como tal y no tenga que esconderse debajo de otras máscaras profesionales, tenga derechos y deberes bien definidos, no se encuentre en situa- ciones de conflicto de intereses y respete el Código ético. A la espera de que se vote una ley nacional, los miembros de “Il Chiostro” se comprometen a respetar nuestro Código ético, que es riguroso y ejemplar, un excelente punto de referencia que es ya objeto de estudio en algunas universidades.


En nuestra asociación hay muchos jóvenes lo-


bistas y también estudiosos de la materia. Hemos querido mantener un contacto estrecho con el mundo académico. “Il Chiostro” es sponsor de los Master in Public Affairs que se dicta en distintas universidades italianas, tanto públicas como priva- das. Hemos denominado a la asociación “Il Chios- tro” retomando la etimología en latín de la pala- bra “lobby”, que deriva de “lobium”, que significa “claustro” (en español).


C&E: Cuál es la posición del actual gobier-


no de Berlusconi y de la oposición con rela- ción a la reglamentación del sector? ¿Existen posiciones políticas transversales al respecto?


“Il Chiostro” está trabajando en la hipótesis de


un proyecto de ley. En otoño nos reuniremos con todas las fuerzas políticas para confrontar ideas y buscaremos un punto de equilibrio. Estamos segu- ros que la mayoría de los diputados y senadores de las dos coaliciones quieren sinceramente regular la actividad. Pero es importante que el proyecto sea bipartidista, pues de otro modo nunca logrará salir a la luz.


Además, es urgente una ley nacional, ya que al-


gunas Regiones (Toscana y Molise ya lo hicieron y otras están por hacerlo) dictaron sus propias le- yes regionales sobre lobbying. Sería absurdo que en Italia existiesen normas diversas para cada Región


Julio 2010 | Campaigns&Elections 23 M: Il anterior gobierno, presidido por Roma-


no Prodi, presentó un proyecto de ley para regla- mentar el lobbying. La conclusión anticipada de la legislatura impidió que prosperara esta iniciativa, que era para nosotros positiva en muchos aspectos. Tenía únicamente dos grandes defectos: siendo un proyecto del Gobierno, no regulaba la actividad del lobbying con respecto al Parlamento por respeto a la soberaní de las Cámaras; por otra parte, excluía de la reglamentación a los sindicatos y a las asocia- ciones empresariales.


El gobierno de Berlusconi no ha presentado


ningún proyecto. “Il Chiostro” es contrario a un proyecto de ley de iniciativa gubernamental por- que, como tal, no podría regular la actividad de re- presentación de intereses en el Parlamento, donde se desarrolla (o se debería desarrollar) gran parte de la actividad normativa.


Existen algunas propuestas de ley presentadas


por legisladores de la oposición. Sin embargo, ni el partido del primer ministro ni el Partido De- mocrático han asumido claramente una posición oficial sobre este tema. Esto no significa que estén en contra. Lo que demuestran es que no consideran el tema como una prioridad, a pesar de que las no- ticias de los diarios estén repletas de investigaciones de la Justicia que echan luz sobre vínculos anorma- les entre administradores públicos y representantes de intereses que hacen su trabajo de manera abier- ta, a veces criminal, y que encarnan el cliché del lobbista americano de los años ’30, descripto por Edward Winslow como Broads, Booze and Bribes.


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