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Llegando al votante


El pez por la boca muere: La elección presidencial en Colombia


Por Joaquin Borrell


Una de las grandes lecciones de las campañas elec- torales es que más que ganarse, se pierden: el caso colombiano, no es la excepción. Los errores de la campaña de Mockus han sido costosos. Las últimas semanas de su campaña perdió completamente el control de su agenda dedicando gran parte de ésta a entrevistas en las que en lugar de hablar de su proyecto, tuvo que ofrecer aclaraciones respecto de malinterpretaciones de declaraciones emanadas de su boca tales como su admiración por Hugo Chávez, la posibilidad de extraditar del país al pre- sidente Álvaro Uribe, su propuesta de incrementar impuestos (incluido el IVA) y su posición con rela- ción al deseo de la mujer del prójimo. Pocos días después de la elección presidencial de Colombia, da la impresión que muy pocos espe- raban en la primera vuelta un triunfo tan arro- llador como el de Juan Manuel Santos sobre An- tanas Mockus. Sin embargo, parece que más que los aciertos del primero, fueron las imprudencias y desaciertos del segundo las marcaron el curso de esa elección. La elección se vio opacada por di- versos factores, entre los que destacamos principal- mente los constantes deslices de Mockus y, en se- gundo lugar, la falta de credibilidad de las empresas encuestadoras.


18 Campaigns&Elections | Julio 2010


Independientemente del dilema sobre la derrota de Mockus o el triunfo de Juan Manuel Santos, al final del día el efecto es el mismo: son estos dos candidatos quienes contenderán por hacerse con la presidencia en la segunda vuelta electoral, y si las encuestas en esta ocasión sí son fiables, todo parece indicar que será Santos quien resida los próximos 4 años en el Palacio de Nariño, ya que los últimos estudios de opinión le otorgan más de 30 puntos de ventaja.


Para poder entender esta elección, es necesario en- tenderla en su contexto: un presidente Uribe con una aprobación general de Gobierno por encima del 70%, que hizo lo posible por buscar un ter- cer mandato hasta que el Congreso se lo prohibió. Esto ocasionó que los funcionarios de su gabine- te o partido perdieran tiempo valioso para posi- cionarse como fuertes aspirantes a sucederlo en el Gobierno.


Al principio de la campaña parece que Santos qui- so demostrar independencia y distancia de Uribe. El mismo error que cometió Al Gore cuando quiso ganar a Bush demostrando su independencia con el entonces popular presidente Bill Clinton. Al


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