AGRICULTURA SALUDABLE 3 COMPONENTES ESENCIALES PARA IMPLEMENTAR UN SISTEMA DE AGRICULTURA DE CONSERVACIÓN
Por Lyneida Meléndez
lmelendez@meistermedia.com
uchas veces, en el afán de cumplir un deseo, hacemos las cosas mal o implementamos decisiones sin tomar en cuenta su efecto en el futuro. Así ocurrió con la industria agrícola, la cual, en su carrera por alimentar a más personas con menos esfuerzo, sacrificó la viabilidad de su suelo a largo plazo. La agricultura de conservación es un acercamiento sustentable a la producción de alimentos en el presente y hacia el futuro; toma en cuenta uno de los recursos más importante en la producción de alimentos — el suelo — e implementa estrategias para cuidar y fortalecer la salud de éste. Los tres componentes que sirven de base para la agricultura de conservación son: 1) cero labranza 2) rotación de cultivos, y 3) utilización de cultivos de cobertura.
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A continuación se presentan los aspectos claves que constituyen estos tres componentes, así como maneras de implementar estas estrategias en el campo productivo.
1 Cero labranza
Uno de los retos más importantes en la siembra de
cultivos alimentarios, es asegurarse de que las plantas estén recibiendo los nutrientes necesarios para producir frutos de calidad y alto rendimiento. A finales de los 1800s, el norte de Europa vio sus campos productivos drásticamente afectados por la maleza
Agropyron repense. Entre la falta de producción y la hambruna poblacional, los ingenios alemán, neerlandés y británico colaboraron para inventar el arado mecánico, el cual al tornar la tierra, probó ser la herramienta clave para el control de la maleza. La tecnología fue luego exportada
a las Américas, convirtiéndose en la herramienta ideal para la preparación inicial del suelo. Los productores pasaron de técnicas de siembra más sencillas y arduas a la mecanización de las mismas. Sin embargo, la adopción de esta tecnología ha causado daños al suelo a corto y largo plazo, como son su erosión y el consecuente lixiviado de nutrientes a las aguas naturales. Estudios publicados por el Inifap muestran en “los últimos 40 años México ha perdido más cantidad de suelo por erosión, que todo el suelo perdido en los 400 años de la historia del país.” También se ha demostrado que bajo el sistema de labranza se pierde 2.5 más nitrógeno en la producción de maíz que en el de cero labranza. El sistema de labrado ha probado ser no tan exitoso en los suelos y climas cálidos y tropicales de las Américas — en comparación a su región de origen en el norte de Europa. En las Américas, bajo el sistema de labranza, el suelo simplemente se debilita a tal nivel que no solamente pierde mayores niveles de humedad, sino que se presta para el lixiviado de nutrientes aplicado — costándole al productor mayor inversión en fertilizantes, y al país, la calidad de sus aguas.
La siembra de ágave en México permite al productor cultivar un producto de alto valor, que también forma una barrera contra la erosión del suelo.
Sin embargo, entre los elementos detractores del sistema de cero labranza existen las preocupaciones económicas del costo del sistema y el mayor uso de herbicidas. Estudios conducidos en Argentina — el cual practica la cero labranza en más de la mitad de sus tierras productivas — han comprobado que el costo a corto plazo se convierte en una ganancia a largo plazo. De acuerdo a investigaciones “el ahorro acumulado del 1991-2009 fue de $4.7 mil millones de dólares.” Contribuye a esta ganancia el hecho de que Argentina y Brasil — los dos países líderes en la adopción de esta estrategia de conservación en las Américas — han desarrollado tecnologías de sembradoras para suelos no labrados. Por otra parte, estudios conducidos por la FAO muestran que el uso de herbicidas en suelos no labrados puede ser minimizado con el empleo de la rotación de cultivos y con cultivos de cobertura.
Estudios en México también muestran que dejar un tercio del cultivo previo como residuo en el suelo, ha probado ser una estrategia efectiva contra la erosión del suelo (más aún en zonas tropicales).
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PRODUCTORESdeHORTALIZAS • JUNIO 2014
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