Los autores comentan que el reto de un buen sistema de rotación de cultivos yace en tipo y cantidad de cultivos necesarios para asegurar la rentabilidad de la operación además de incrementar la calidad del suelo para favorecer la productividad. Los productores con mayores superficies suelen utilizar un cultivo perenne de restauración de suelos para corregir problemas que se hayan ido acumulando a lo largo del tiempo durante el cultivo intensivo. Es importante tener en cuenta que cuando se integre un cultivo de semilla pequeña tal como zanahoria en el sistema de rotación, los residuos del cultivo anterior deben estar totalmente descompuestos para proporcionar una cama de cultivo sana y adecuada.
En cuanto a características a considerar en un cultivo para integrarlo en el sistema de rotación, los autores mencionan familia botánica, demanda del mercado, cultivo comercial y de cobertura, capacidad de competir con malezas, alta o baja demanda de nutrición, requerimientos de espacio, costo por hectárea, tamaño de semilla, y requerimientos de polinización.
Se sugiere agrupar en la misma zona los cultivos en función de accesibilidad y necesidades de los mismos. Algunos cultivos deberían plantarse cerca de la sala de empaque para evitar el daño potencial que podrían sufrir durante el transporte (tomates), y otros podrían agruparse juntos en base a sus tiempos de cosecha en la misma temporada. En un capítulo del manual que discute procesos físicos y biológicos en protección de cultivos, Mohler afirma que la calidad del suelo se incrementa en virtud de la cantidad de tiempo que se cultivan pastos, leguminosas y cultivos de cobertura. Los cultivos de leguminosas aportan nitrógeno a los cultivos que lo precisan y tienen raíces más profundas que tienden a aligerar el suelo y recuperar nutrientes. Los pastos generan sistemas densos de raicillas que favorecen la formación de agregados y finalmente proporcionan una liberación lenta de nutrientes para otros cultivos como resultado de su descomposición. Por otra parte, los cultivos de cobertura tienden a producir el efecto contrario debido a su baja densidad de raíces por metro cuadrado y por el espacio entre surcos que queda expuesto a
los elementos. Además, la nutrición derivada de la pérdida de materia orgánica puede ser recuperada cuando se rota el campo a un cultivo perenne. Lombrices de tierra y otros organismos benéficos precisan materia orgánica para subsistir, y las raíces en descomposición les proporcionan esos nutrientes. Las cavidades con
68
PRODUCTORESdeHortalizas • Junio 2013
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38 |
Page 39 |
Page 40 |
Page 41 |
Page 42 |
Page 43 |
Page 44 |
Page 45 |
Page 46 |
Page 47 |
Page 48 |
Page 49 |
Page 50 |
Page 51 |
Page 52 |
Page 53 |
Page 54 |
Page 55 |
Page 56 |
Page 57 |
Page 58 |
Page 59 |
Page 60 |
Page 61 |
Page 62 |
Page 63 |
Page 64 |
Page 65 |
Page 66 |
Page 67 |
Page 68 |
Page 69 |
Page 70 |
Page 71 |
Page 72 |
Page 73 |
Page 74 |
Page 75 |
Page 76 |
Page 77 |
Page 78 |
Page 79 |
Page 80 |
Page 81 |
Page 82 |
Page 83 |
Page 84