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48 EN PORTADA / VIRUS FELINOS


Cuadro 1. Fases de la infección por FeLV y resultados de las pruebas diagnósticas.


Fase 1 0-7 días Replicación en tonsilas y epitelio linfoide La mayoría de gatos termina la infección en este momento y son resistentes


Fase 2 2-12 días Viremia asociada a células mononucleares


Fase 3 3-14 días Infección linfoide sistémica (timo, bazo, ganglios linfáticos) Linfadenopatía y fiebre en algunos gatos


Fase 4 2-4 semanas Infección hemolinfática e intestinal El virus llega a la médula ósea Fase crítica que determina el curso de la infección


Fase 5 4-6 semanas Viremia de origen medular Presencia del virus en neutrófilos y plaquetas Sólo un 6-9% de gatos elimina la infección en este punto


Fase 6 4 semanas-años Infección epitelial y glandular generalizada Eliminación masiva del virus en secreciones corporales Viremia persistente


Fase 1. ARN positivo en saliva. Fase 2, 3, 4. ELISA/inmunocromatografía, ADN-PCR, ARN-PCR positivo en sangre. Fase 4. ADN-PCR, ARN-PCR, IFA positivo en médula ósea. Fase 5, 6. ELISA/inmunocromatografía positivo en sangre, ADN-PCR, ARN-PCR, IFA positivo en sangre y médula ósea. Fase 1, 2, 3, 4, 5, 6. Aislamiento de virus positivo.


Los test son positivos en este orden cronológico: aislamiento de virus, ARN-PCR, ADN-PCR, ELISA/ inmunocromatografía, IFA.


En cambio, su valor predictivo negativo tejidos. Estos animales han contactado


con el virus pero son indistinguibles de gatos nunca expuestos.


Infección latente La infección latente no presenta viremia,


pero se aísla el virus en médula ósea. La mayoría de estos gatos elimina la infección durante los primeros 30 meses, pero en al- gunos se convierte en persistente y puede reactivarse en presencia de inmunsupresión causada por tratamientos con corticoides, estrés crónico o infección por FIV.


Infección localizada Raramente encontraremos la infección


focal: gatos negativos para todos los test, en los que se aísla el virus en tejidos loca- lizados como el mamario.


Se ha descrito además una nueva ca-


tegoría de gatos que, tras ser expuestos a dosis bajas de virus mediante contacto constante con heces de gatos infectados, seroconvierten en ausencia de antigenemia o presencia de provirus ADN en sangre.


Diagnóstico


Las pruebas diagnósticas existentes son: • El ELISA/inmunocromatografía, que


detecta proteína p27 en sangre, lo que in- dica antigenemia (y, casi siempre, viremia). Es la primera prueba que usaremos para determinar el estatus FeLV de un gato.


El valor predictivo positivo de la mayoría de los test diagnósticos es bajo cuando la prevalencia es baja, por lo que siempre


debemos confirmar un positivo con un segundo test.


• La IFA, que detecta antígeno viral en


el interior de neutrófilos, indica viremia. • PCR ADN, que permite detectar provi-


rus ADN en sangre, médula ósea o tejidos, lo cual implica la existencia de contacto con el FeLV. • PCR ARN –que detecta ARN viral en


plasma, saliva, heces– pone de relevancia la presencia de replicación activa. Tanto la PCR ADN como la PCR ARN


pueden realizarse también de forma cuan- titativa (qPCR ADN, qPCR ARN), lo que permite distinguir infección progresiva y regresiva. • El aislamiento del virus, que confirma


Figura 2. Linfoblastos en el frotis sanguíneo de un gato FeLV positivo. Imagen cedida por Alberto Barneto, Ayavet.


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la presencia de infección; sólo está al al- cance de determinadas instituciones.


Figura 3. Gato infectado por FeLV con síntomas de inmunosupresión. Imagen cedida por Al- berto Barneto, Ayavet.


(que un resultado negativo sea verdade- ramente negativo) es muy bueno en estas situaciones, de casi el 100%. Todos los gatos deben tener un estatus


FeLV/FIV conocido. Actuaciones en gatos positivos • Los gatos positivos que viven solos


deben ser mantenidos en el interior para evitar ser una amenaza para otros gatos y protegerlos frente a agentes infecciosos. • En un hogar con múltiples gatos, al


detectar un gato FeLV positivo la mejor me- dida de prevención consiste en aislarlo del resto de gatos. Cuando no es posible, todos sus compañeros de hogar deben vacunarse frente al FeLV antes del contacto, aunque ninguna vacuna es 100% efectiva y ésta es la situación en la que es más probable un fallo vacunal. Idealmente, debemos espe- rar 2 meses para asegurar que su inmuni- dad sea buena. Todos deben ser testados


gatos infectados, independientemente del subgrupo FeLV y de si tienen un aspecto sano o presentan alguna enfermedad, el vi- rus induce un efecto inmunosupresor que los predispone a infecciones, lo cual causa la mayoría de muertes por FeLV (figura 3). Los agentes infecciosos pueden presentar un mayor grado de patogenicidad en estos gatos, y la coinfección con FIV agrava la inmunosupresión y, por tanto, disminuye el tiempo de supervivencia. El virus induce la aparición de caquexia,


deshidratación, alteraciones metabólicas y hormonales. Hay muchas enfermedades descritas asociadas a su infección que afec- tan el sistema reproductor, neurológico, trac- to gastrointestinal, ocular y cutáneo. Tam- bién enfermedades inmunomediadas, como la glomerulonefritis. Es frecuente la presen- cia de estomatitis, no por efecto directo del virus, sino de la inmunosupresión. Coinfec- ciones con el FFV (Feline Foamy Virus) pue- den dar lugar a poliartritis crónica progresi- va. En gatos jóvenes se ha observado una


Prevalencia La prevalencia de la infección oscila entre


el 1,5% y el 20%, dependiendo de la pobla- ción estudiada. De media se puede conside- rar que es de un 3% para animales sanos y un 7% para enfermos. En zonas endémicas puede llegar a ser del 30%, y en una casa en la que hay gatos adultos conviviendo con FeLV positivos, un 15% se infectará. Ha disminuido en los últimos 20 años me- diante programas de testaje y eliminación/ aislamiento, fundamentales para su control, y al uso generalizado de vacunas. Aunque tradicionalmente se ha descrito como “la en- fermedad de los gatos sociables”, allí donde la prevalencia baja hasta niveles mínimos es más frecuente en machos solitarios con ac- ceso al exterior, de forma similar al FIV. Es muy importante tener en cuenta esta


prevalencia a la hora de interpretar los re- sultados de las pruebas diagnósticas. Su especificidad y sensibilidad son bue-


nas para la mayoría de test que tenemos al alcance, pero su valor predictivo posi- tivo (que un resultado positivo sea ver- daderamente positivo) es bajo cuando la prevalencia es baja, por lo que siempre debemos confirmar un positivo con un segundo test, especialmente en gatos sa- nos sin síntomas compatibles con la enfer- medad. Lo realizaremos un mínimo de 12 semanas después del primero con un test que detecte p27. Resultados discordantes o en los que sospechamos un falso positivo pueden investigarse con técnicas molecu- lares (ADN PCR, ARN PCR) para determi- nar su categoría de infección.


anualmente, y es necesario realizar un buen manejo del estrés ambiental y la higiene, es- pecialmente en comederos y areneros. • En criaderos, si detectamos un gato


positivo, debe ser eliminado. Testaremos todos los gatos dos veces, con 28 días de diferencia, para confirmar el negativo. El mismo método debe seguirse con todas las nuevas incorporaciones y hembras que hayan sido mandadas para montas a cria- deros con estatus FeLV desconocido. Sólo deben cruzarse con machos FeLV negativo. • En refugios (cuadro 2) los gatos posi-


tivos enfermos deben sacrificarse. Los sa- nos pueden darse en adopción a hogares seleccionados.


Signos clínicos y hallazgos El virus FeLV tiene un efecto paradójico


sobre el gato, ya que es capaz de causar tanto enfermedades citoproliferativas como citosupresivas. Es responsable de una varie- dad de trastornos mieloproliferativos/mie- lodisplásicos, y ejerce un efecto supresor directo sobre la médula ósea. Es especial- mente frecuente la presencia de anemia no regenerativa (por aplasia o displasia) pero también regenerativa (asociada a hemólisis inmunomediada). Induce la formación de neoplasias hemolinfáticas como el linfoma (figura 2). Estos trastornos, especialmente el linfoma, pueden aparecer en gatos re- gresores años después de haber supera- do la infección. Contrariamente, los gatos antígeno-negativos muy raramente pre- sentarán citopenias de origen desconocido asociadas a infección latente. En todos los


En un hogar con múltiples gatos, al detectar un gato FeLV positivo la mejor medida de prevención consiste en aislarlo del resto.


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