40 EN PORTADA / VIRUS FELINOS Inmunodeficiencia felina
La inmunodeficiencia felina es una enfermedad vírica de distribución mundial y de gran importancia en la clínica diaria. La interpretación correcta de los medios de diagnóstico es crucial para el manejo de gatos sanos y enfermos. Un punto importante es la prevención y el tratamiento correcto de infecciones secundarias en estos pacientes.
Antonio Peña Rodríguez Centro Veterinario Lisboa Miembro de GEMFE Imágenes Argos
El virus de la inmunodeficiencia felina
(FIV) es un retrovirus del género Lentivirus muy relacionado con el virus de inmunode- ficiencia humano (HIV) en cuanto a estruc- tura, ciclo y patogénesis, pero en ningún caso los humanos son susceptibles de con- traer la infección por el FIV. El virus afecta a felinos domésticos y salvajes, como, por ejemplo, puma, león y leopardo. Se han identificado cinco subtipos de
virus FIV, denominados de la A a la E, aunque la mayoría de los aislados son de los subtipos A y B. Hay una distribu- ción geográfica que es útil conocer para el diagnóstico por PCR. Así, en el Reino Unido sólo se ha encontrado el subtipo A; en zonas como Suiza, Australia, zona oeste de Estados Unidos, norte de Japón, Alemania y Sudáfrica hay otros subtipos, pero el A es el predominante, y en el este de Japón, Italia, Portugal y este de Estados Unidos es donde se ha identificado con más frecuencia el subtipo B. El subtipo C es el menos común [1]. Este virus sobrevive pocos minutos en el
ambiente y es sensible a todos los desin- fectantes, incluido el jabón.
Epidemiología El FIV es endémico en la población
felina en todo el mundo y la seropre- valencia es variable según las regiones, pero se calcula que es del 1-4% en gatos sin síntomas clínicos y del 44% en ani- males enfermos [1].
Los gatos más susceptibles de contraer
la infección son gatos enfermos, machos y de vida libre. La vía más frecuente de transmisión natural es por mordeduras, y la transmisión vertical y entre individuos que conviven juntos en una casa, aunque posible, es poco probable. La transmisión de madre a gatitos es po-
sible pero poco frecuente y sólo algunos quedan infectados de forma persistente. Esto depende de la carga viral que posea la madre durante la gestación y el naci- miento de los gatitos. Si la madre se infecta de forma aguda, por encima del 70% de los gatitos se infectarán.
En infecciones experimentales se ha
visto que en los primeros días el FIV se replica en las células dendríticas, ma- crófagos y linfocitos T CD4+, y que a las dos semanas aparece en plasma. La cantidad de virus en plasma y la inclui- da como provirus en células sanguíneas mononucleadas se va incrementando y alcanza un pico a las 8-12 semanas pos- infección. En este periodo se pueden ob- servar signos clínicos inespecíficos como anorexia, depresión y fiebre que suelen desaparecer en pocos días, a diferencia de la linfoadenopatía, que puede durar, semanas o meses.
El FIV es endémico en la población felina en todo el mundo y la seroprevalencia es variable según las regiones, pero se calcula que es
del 1-4% en gatos sin síntomas clínicos y del 44% en animales enfermos. La caída de la cantidad de virus en sangre
No se ha documentado la diseminación
oronasal ni venérea de forma natural, aun- que sí se ha podido infectar a gatos de for- ma experimental mediante inoculaciones en nariz, boca, vagina y recto, así como aislar virus de semen de forma experimen- tal y natural. Además, una gata puede con- traer la infección durante el apareamiento si le muerde un macho infectado [1].
Patogénesis y signos clínicos Las células diana para el FIV son los lin-
focitos T CD4+ activados, células implicadas en la inmunidad humoral y mediada por células. El virus se une a un receptor de la membrana de estas células, una copia del ARN viral pasa a ADN (provirus) que se in- corpora al material genético celular y puede quedar latente sin producir partículas virales.
Recomendaciones de la AAFP sobre el protocolo a seguir con los tests para retrovirus (2008) [6]
• Todos los gatos y gatitos deben testarse frente a FIV y FeLV al recogerlos. Aunque sean gatos que vayan a vivir solos debe realizarse este análisis: - Para saber la incidencia de los retrovirus. - Por si existe la posibilidad de recoger otros gatos en la casa. - Por si hay posibilidad de que se escapen.
• El protocolo a seguir con los tests es: - El resultado negativo es fiable si no ha habido exposición a gatos infectados o a gatos que no se sepa su estado frente a retrovirus. - El resultado positivo debe confirmarse repitiéndolo con un test de otro laboratorio o mandándo- lo a un laboratorio para realizar Western blot, ELISA de capa fina, ELISA de tipo cinético o PCR. - Los gatitos menores de 6 meses pueden dar un falso positivo porque interfieren los anticuerpos maternales con el test. Estos gatos deben separarse, y retestarlos mensualmente. Si persiste el resultado positivo por encima de los 6 meses de edad, el gatito debe considerarse infectado.
• Gatos con exposición a gatos infectados o gatos cuyo estado retroviral se desconozca deben analizarse al recogerlos independientemente de los resultados de tests anteriores, y luego repetir a los dos meses.
• Debe hacerse el test en gatos que presenten heridas por mordeduras, abscesos u otras enferme- dades independientemente de resultados anteriores y luego seguir el protocolo de gatos expues- tos a gatos infectados.
• Los gatos con alto riesgo de exposición por hábitos de vida exterior e historia de peleas y abscesos por mordeduras deben testarse regularmente.
• Los gatos que viven en casas con animales infectados por FIV deben analizarse anualmente, aun- que estén bien separados.
• Debe analizarse el estado frente a FeLV y FIV de todos los gatos antes de comenzar la vacunación. • Los gatos que sean donantes deben tener resultados serológicos negativos frente a FeLV y FIV y negativa la PCR de FeLV.
• Gatos con estado negativo confirmado no necesitan repetir el test a no ser que estén enfermos o tengan exposición a gatos infectados.
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marca la fase asintomática de la enferme- dad que puede durar años. La replicación, viral está controlada por la respuesta inmu- ne y no aparecerán signos clínicos en esta fase. Existe una carga viral sanguínea esta- ble pero hay una disminución progresiva en la cantidad de linfocitos T CD4+, lo que hace que disminuya la relación linfocitos T CD4:CD8 y algunos gatos infectados desa- rrollarán inmunodeficiencia funcional con signos clínicos que producirán su muerte. La mayoría de signos clínicos no están
directamente causados por el FIV, por lo que es imprescindible descubrir la causa original de esos síntomas, como los causa- dos por infecciones secundarias que deben ser identificadas y tratadas. Se produce in- munodeficiencia y el gato es más sensible a infecciones secundarias o neoplasias y
también, al estimular el sistema inmunita- rio, a la aparición de enfermedades inmu- nomediadas. En las primeras semanas o meses po-
sinfección pueden aparecer síntomas que duran días o pocas semanas, como fiebre, letargia, linfoadenomegalia y neutropenia en el hemograma. Los gatos pueden estar durante años sa-
nos antes de tener los signos clínicos de in- munodeficiencia, y algunos no desarrollarán nunca los síntomas relacionados con el FIV. La aparición de la enfermedad suele ser
a los 4-6 años de edad o más. La inmuno- deficiencia y/o inmunoestimulación suele aparecer en forma de gingivoestomatitis crónica, rinitis crónica, linfoadenopatía, glomerulonefritis inmunomediada y pérdi- da de peso. En los gatos con inmunodeficiencia se
han descrito infecciones producidas por bacterias, virus, hongos y protozoos. La aparición de enfermedades parasitarias graves o poco frecuentes (como la de- modicosis y la pediculosis) y la apari- ción de tumores (linfosarcomas de célu- las B, enfermedades mieloproliferativas y tumores de células escamosas) nos pueden alertar para que tengamos en cuenta en el diagnóstico diferencial la presencia del FIV. A veces produce signos neurológicos
(33% de casos FIV positivos) [5]. La en- fermedad neurológica se produce por el virus en sí o por infecciones secundarias oportunistas como Toxoplasma o Crypto- coccus. Como se ha confirmado experi- mentalmente, los síntomas relacionados con el sistema nervioso central y las neu- ropatías periféricas pueden ser casos sub- clínicos y suelen asociarse con alteracio- nes de la actividad eléctrica. También
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