34 EN PORTADA / VIRUS FELINOS
• Estomatitis crónica (figura 2): se estima
Figura 2. Gingivoestomatitis crónica. Tras realizar una PCR de un hi- sopo tomado del tejido gingival, se aisló calicivirus.
que más del 80% de los gatos que padecen gingivoestomatitis crónica están infectados por CVF. Presentan úlceras de la cavidad oral (figura 3) y gingivitis y los estadios agudos se diferencian de los crónicos en que los primeros suelen ser autolimitantes y los segundos, no. Estas úlceras e infla- maciones de la mucosa oral son debidas al depósito de inmunocomplejos y hacen que el gato presente sialorrea, halitosis, disfagia, incapacidad para masticar o comer, letargia y anorexia, pérdida del comportamiento del acicalado… Además de esto, puede haber infecciones concomitantes, bacterianas y ví- ricas, por lo que el tratamiento es complejo y hace necesario tratar los diferentes aspec- tos de la enfermedad. Los gatos infectados por CVF pueden de-
Figura 3. Úlcera en el paladar. Sitios web de interés
www.catvirus.com www.sheltermedicine.com/portal/is_vsfcv.shtml www.aafpomline.org www.abcd-vets.org www.fabcats.org/boarding_catteries.html
puede haber tropismo del virus hacia
el parénquima pulmonar, lo que ocasiona una alveolitis focal que deriva hacia una neumonía exudativa y proliferativa, por lo que la administración de antibióticos debe ser considerada de modo individualizado según los signos clínicos. • Cojeras o artritis: aunque no es un sig-
no clínico típico, se ha llegado a identificar el CVF como responsable de cuadros de artritis en gatos debido a la posible disemi- nación sistémica del virus y la sinovitis se- cundaria al depósito de inmunocomplejos con engrosamiento de la membrana sino- vial y el aumento de la cantidad de líquido sinovial acumulado en la articulación. Las alteraciones laboratoriales son muy
inespecíficas, como la neutrofilia y la lin- fopenia de los estadios iniciales y, en algu- nos casos, la hiperglobulinemia debido a la estimulación antigénica.
EL CVF provoca necrosis de los epitelios, lo que favorece la aparición de úlceras y vesículas típicas del cuadro clínico.
Infección crónica En los casos de infección crónica, los sig-
nos clínicos que podemos encontrar son: • Artritis: se estima que es debido a un
origen inmunomediado debido al depósito de inmunocomplejos en la cápsula articular pero, hasta el momento, no se ha identifi- cado con claridad. Estas cojeras son a veces el único signo clínico, pueden ser intermi- tentes o continuas, y pueden afectar a una o a varias articulaciones. Otros signos clí- nicos asociados incluyen fiebre, efusiones articulares, anorexia y decaimiento. Existen casos descritos de gatos que desarrollaron este tipo de signo clínico tras la administra- ción de vacunas vivas modificadas.
123 Signos sistémicos Signos locales
sarrollar una infección crónica y convertirse en portadores del virus que se encuentra en la orofaringe, de modo que el gato elimina partículas víricas activas de forma continua sin presentar por ello signos clínicos evi- dentes. Estos portadores son especialmente importantes debido a la dificultad para re- conocerlos y la facilidad con la que pueden infectar a gatos sanos no portadores en la colectividad en que se encuentren. En el caso de los portadores asintomáticos, la emisión de partículas víricas cesa al cabo de unas pocas semanas o meses gracias a una respuesta inmunológica competente, que elimina la infección, mientras que en otros casos no pueden llegar a emitir partículas víricas de modo constante.
Diagnóstico El diagnóstico se hace en muchas ocasio-
nes por la sintomatología clínica, ya que las úlceras de la cavidad oral, la fiebre, la con- juntivitis y el decaimiento son bastante ca- racterísticos de la enfermedad. Sin embargo, no debemos perder de vista que hay infec- ciones concomitantes como Bordetella spp., Chlamidophyla spp., inmunodeficiencia… que pueden agravar la sintomatología clíni- ca y cuyo diagnóstico es también importan- te para la resolución del cuadro clínico. En aquellos gatos que viven en cria-
deros y cuyas infecciones recurren siste- máticamente o bien no resuelven tras un tratamiento de 2-3 semanas, es importante realizar un diagnóstico más exhaustivo.
Aislamiento del virus Es el método más fiable y se utilizan
muestras tomadas mediante un hisopo de las secreciones de la nariz, los ojos y la gar- ganta (preferiblemente). Tiene una sensibili- dad del 90%; hay que tener en cuenta que puede haber falsos negativos, dado que la tasa de eliminación de partículas víricas por parte del gato empieza a disminuir a medida que se va recuperando clínicamente; tam- bién puede haber falsos positivos, ya que los portadores crónicos pueden eliminar partí- culas infectivas sin padecer signos clínicos.
Para que un gato sea considerado sano,
se han de obtener tres resultados negati- vos, de tres muestras tomadas en semanas consecutivas.
Serología Es una prueba con una sensibilidad
menor que el aislamiento del virus. Los anticuerpos vacunales pueden interferir con el resultado y los portadores crónicos pueden tener altas tasas de anticuerpos sin padecer la enfermedad.
PCR Consiste en la secuenciación del ARN
viral y, además, nos permite establecer la cepa vírica responsable de la sintoma- tología clínica. Posee una mayor sensibi- lidad que el aislamiento viral pero tiene el inconveniente de que el ARN es muy lábil y, al romperse, puede dar falsos ne- gativos. Del mismo modo, debido a la gran variabilidad genética de las diferen- tes cepas, puede que haya falsos negati- vos y, debido a los portadores crónicos que no padecen la enfermedad, también falsos positivos.
Úlceras orales y artritis y/o cojeras Las primeras provocan mucho dolor y,
por ello, el animal padece anorexia, debi- lidad y sialorrea; las segundas contribuyen a la postración del gato y, por lo tanto, se dificulta la micción, la defecación o la ali- mentación, ya que no puede llegar a las zo- nas de alimentación y eliminación. Se trata con AINE como el meloxicam a una dosis de 0,3 mg/kg SC las primeras 24 h, después 0,1 mg/kg PO/24 h durante 4 días y des- pués 1 gota/gato PO cada 24 h con Buprex a una dosis de 0,01-0,02 mg/kg IM/IV/SC cada 6-8 h si fuese necesario. Puesto que la artritis es debida en parte al depósito de inmunocomplejos en articulaciones, sería recomendable emplear antiinflamatorios de tipo corticoide pero su uso es contro- vertido ya que en la mayoría de los casos la poliartritis no es aislada sino que, además, hay otros patógenos complicantes.
Secreción nasal Puede ser muy abundante e imposibili-
tar la capacidad olfativa del gato (figura 6), lo que contribuye a exacerbar la anorexia. Para tratarla empleamos:
Las cojeras son a veces el único signo clínico, pueden ser intermitentes o continuas, y suelen afectar a una o a varias articulaciones.
Inmunohistoquímica Se ha hallado un anticuerpo monoclo-
nal para identificar la presencia del virus en el propio tejido fijado previamente en formalina. Si existen partículas víricas en la muestra, el anticuerpo se unirá a ellas y se visualizará en un análisis microscópi- co. No existen valores representativos para evaluar la sensibilidad y especificidad de esta técnica aunque será el futuro del diag- nóstico de la calicivirosis. Independientemente de todos estos mé-
todos, el diagnóstico final debe basarse, no sólo en pruebas, sino también en el historial clínico y los signos del gato. Es importante recordar que existen muchas enfermedades concomitantes como her- pesvirus, Bordetelosis., inmunodeficien- cia… y, por ello, los resultados deben in- terpretarse con precaución. En el caso de los portadores crónicos, la
enfermedad se manifiesta principalmente con cojeras intermitentes, gingivoestomati- tis crónica e infecciones recurrentes.
Tratamiento No existen tratamientos antivirales con
una eficacia probada, por lo que la única opción es dar un tratamiento de soporte adecuado para aumentar las defensas del gato y ayudarle a sobreponerse al virus. En el caso de la infección aguda y, se-
gún sean las manifestaciones clínicas, el tratamiento irá encaminado a los signos clínicos concretos:
Incubación. 3-4 días • Mucolíticos como la acetilcisteína
120-240 mg/kg /8 horas (vía oral) o la bromhexina: 3 mg/gato IM cada 24 h o bien 1 mg/kg PO /24 h • Descongestionantes como la fenilefri-
na 0,01 mgr/kgr 15 min EV. 0,1 mgr/kgr/15 min IM, SC. • Nebulizadores: para inhalar la medi-
cación y poder actuar a nivel local logran- do un efecto más inmediato que con la medicación vía oral.
Fiebre Favorece el malestar general, la anorexia
y la debilidad. Se deben emplear antiinfla- matorios no esteroideos en lugar de cor- ticoides.
Gingivoestomatitis crónica Su etiología es multifactorial. La infec-
ción crónica por calicivirus y respuesta in- munitaria anormal por parte del gato son posiblemente los dos factores más impor- tantes para el desarrollo de una faucitis ul- cerativa/proliferativa grave. El tratamiento incluye una nutrición específica ya que, debido al mal estado de estos pacientes, en muchos casos sufren anorexia y pier- den el interés por la comida. Administrar una dieta altamente palatable, con un alto nivel de energía, supone una mejora sig- nificativa en el estado general del gato. En ocasiones es necesario colocar un tubo de alimentación nasogástrico o un tubo de esofagostomía. En el caso de la gingi- voestomatitis asociada a la presencia de
Hipertermia Anorexia
Postración
Epífora Conjuntivitis moderada
Secreciones nasales Estornudos
Úlceras orales Hipersalivación
4-14 días después
Recuperación en 2-4 semanas Figura 4. Evolución de los síntomas.
Diarrea
t
t
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