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Los Amarres Electorales hacia 2012 Nuestra(s) Democracia(s)


Así en contextos de procesos electorales permanentes, tenemos el desafío de implementar campañas que propicien la concordia y el consenso sostenible con mecanismos de negociación integral en el sistema político


–uno de ellos efectuado en México-, sobre la evolu- ción de la democracia latinoamericana después de la transición, sus défi cit (en representación, equilibrios republicanos y reconfi guración de capacidades del Estado) y políticas públicas prioritarias (en términos de fi scalidad, integración social y seguridad pública) para las nuevas democracias en el siglo XXI. Siendo la intención del Informe que dichos temas


sean retomados en el debate político entre partidos, organizaciones sociales, sindicales y empresariales, los propios gobiernos y organismos internacionales con presencia en la región; más que como un com- pendio recomendatorio del deber ser, como la escri- tura en pizarrón de una ecuación por resolver y/o un marco conceptual de preguntas por responder.


Elecciones, consenso y gobernanza Un cambio cualitativo en la alternancia pacífi ca


del poder y su ejercicio en América Latina, se de- muestra en el Informe con dos datos clave: entre 1930 y 1980, más de un tercio de los cambios de gobierno se realizaron de forma irregular, particularmente por me- dio de golpes militares; mientras que de 1990 a 2010, 18 presidentes no completaron sus mandatos, precisa- mente por cuestionamientos en torno a la esfera de su actuación y balance de su desempeño. Si la legitimidad en las elecciones construye


representación y gobierno en las democracias, su trascendencia día a día en un ejercicio claro y trans- parente del poder, en expansión de ciudadanía -más allá de la política-, en respeto al equilibrio dinámico entre los poderes republicanos y en búsqueda de co- hesión social y política para la toma de decisiones; esencialmente, nos brinda certeza sobre las reglas del juego, el cambio institucional mismo y sobreto- do, la sostenibilidad de nuestra convivencia. Así en contextos de procesos electorales perma- nentes, tenemos el desafío de implementar campa-


Febrero 2011 Campaigns&Elections 32


ñas que propicien la concordia y el consenso soste- nible con mecanismos de negociación integral en el sistema político, que más allá de los jornadas electo- rales, nos reditúen en resultados ganar-ganar y po- tencien el capital social y político de quienes pierden y ganan las votaciones.


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