This page contains a Flash digital edition of a book.
Política en línea

MAITE VIZCARRA

La última batalla: guerrillas comunicaciones versus turbas inteligentes

En 1997 Pierre Lévy publicó el libro Inteligencia Colectiva: por una antropología del ciberespacio, cuya tesis central giraba en torno a la existencia de un saber colectivo. El trabajo explicaba la necesidad de reconocer que esa inteligencia colectiva está dis- tribuida en cualquier lugar donde haya humanidad y que además puede potenciarse a través del uso de todos los dispositivos tecnológicos que hoy nos ofrece el mundo contemporáneo. En buena cuen- ta, esto de la inteligencia colectiva es la capacidad que tiene un grupo de personas de colaborar para decidir sobre su propio futuro, así como la posibi- lidad de alcanzar colectivamente sus metas en un contexto de alta complejidad, como, por ejemplo, la participación política o ciudadana.

Después de los hallazgos de Lévi, vino Howard Rheingold y sus teorías sobre las Smart Mobs o las Turbas o Multitudes Inteligentes que sedujeron, como quién no quiere, desde activistas informáti- cos a políticos de vanguardia como Barack Obama, pasando por marketineros de todas las latitudes. La nueva aproximación lucía más atractiva, pues con- jugaba ese secreto anhelo de la civilización, por una utopía auto-organizada que de manera preclara deslizó el asceta inglés del siglo XVI, Tomás Moro en ese “lugar que no hay” y que ahora parecía revi- vir de manera convincente H. Rheingold: “La próxima revolución social, que se viene es una donde hay pequeñas comunidades virtuales orga- nizadas en algo parecido a un ecosistema de sub- culturas y grupos espontáneamente constituidos y en constante evolución hacia un espacio digital

36 Campaigns&Elections | Junio 2010

global”. Y para rematar la seducción, el boleto de entrada a ese ecosistema se reduce a tener una conexión a internet, un teléfono celular, computadora u otro gadget de última.

Pero la utopía no se agotaba ahí. Venía cargada de más promesas, como aquella de poder movilizar a ingentes agrupaciones de personas, en lo que cuesta hacer un click o pulsar el teclado QWERTY de su Smartphone o PC. Aparecen entonces, en escena las Flash Mobs, (las agrupaciones de personas organiza- das a través de dispositivos digitales para manifestar- se colectivamente de manera presencial) dentro del imaginario de los geeks de aquí y de allá. Lo más seductor de la propuesta acerca de las Flash Mobs, acaso sea el reconocimiento de un empode- ramiento espontáneo e incremental que se le atri- buye a las personas de a pie, gracias a la enorme convocatoria que pueden lograr, forjada en la lógica de las afinidades de gustos, intereses pero sobre todo en la inmediatez de una relación que se entabla con otro como uno, nunca antes experimentada.

Por estos días, las Smart Mobs andan seduciendo a los simpatizantes de Antanas Mockus en Colombia que al decir de los últimos reportes de intención de voto, va consolidando su romance con una audien- cia receptiva. Si pues, las turbas inteligentes seducen. Aunque no faltan los fraudes que te cambian gato por liebre. Por ejemplo, las llamadas “portátiles digitales” que blogs locales hallaron dentro de los sucesivos co- Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44
Produced with Yudu - www.yudu.com