Llegando al votante
Ciberpolítica y las elecciones de 2010 en Brasil:
un gran laboratorio
Por Gil Castillo
“El ser humano es por naturaleza un animal políti- co”, con ese pensamiento, mucho más que simple- mente resumir el concepto de “vida en sociedad”, Aristóteles se refirió al carácter esencialmente po- lítico del ciudadano dentro de la polis, manifestado en su noción de gobierno, en lo que es dominio, lo que es común, en libertad, igualdad, entre tantos otros atributos.
En lo que se refiere respecto a la naturaleza polí- tica, somos el mismo ciudadano aristotélico, aho- ra viviendo dentro de una polis global y, por esto mismo, más compleja. Y, por su puesto, las nuevas tecnologías de comunicación e información son importantes medios para el ejercicio de nuestra ca- racterística innata, en los días de hoy. En Brasil, hemos visto el uso de las nuevas tecno- logías en la comunicación política con una mezcla de entusiasmo y ansiedad, rodeado por conjeturas sobre lo que estas herramientas pueden hacer, de facto, en la campaña electoral que se aproxima, siempre, está claro, con referencias al ya “clásico” caso de Barack Obama. Esa ansiedad se justifica en el hecho de que la legislación electoral brasileña haya sido, hasta el momento, absolutamente res- trictiva, permitiendo tan sólo el uso de una página
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oficial del candidato, durante el corto período de campaña electoral, estando vetadas cualquier otra forma de manifestación en la red. Esas prohibicio- nes, felizmente, no valen más para las elecciones de este año, aunque todavía haya algunas restricciones. El hecho es que esas novedades se transformaron en el gran asunto del momento, con mucha ra- zón, al final las nuevas tecnologías están mudan- do el comportamiento del elector y la manera de hacerse la comunicación política. Pero, las diversas discusiones sobre el tema genera, en ciertos casos, más dudas que respuestas. Entonces, es necesario cuestionar algunos puntos importantes.
SER O NO SER OBAMA, ES LA CUESTIÓN
Todos quieren ser Obama. Ha sido así de norte a sur del globo, desde el éxito de la campaña electo- ral del presidente norteamericano, en 2008. Y, tal vez, ahí esté el mayor error. Así como Kennedy inauguró una nueva era para la comunicación política en la televisión, modelo se- guido por muchos hasta hoy, Obama se transformó en sinónimo de la campaña digital de mayor éxito. Pero eso es una simplificación de los hechos, des-
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