This page contains a Flash digital edition of a book.
Cualquier persona que haya desempeñado su trabajo en una gran empresa en los últi- mos diez años, sabe que la estructura vertical tradicional, basada en el secular concepto de jerarquía de ordeno y mando, está trasno- chada, por no decir que en vías de extinción. En realidad, en los últimos tiempos y des- pués de trabajar con muchas organizaciones de culturas muy diversas, conozco pocas personas que sólo tengan un “jefe”; es decir, que den cuenta de sus actos, proyectos y resultados a una única persona dentro de la empresa.


Por el contrario, la organización típica hoy día es la que tiene una estructura más bien horizontal, es decir, que los trabajos, funcio- nes y responsabilidades se distribuyen en varios niveles laterales y verticales simultá- neamente. En otras palabras, en una empre- sa de este tipo puedo tener diferentes res- ponsables jerárquicos y funcionales, lo cual indudablemente genera beneficios organi- zativos, pero al mismo tiempo plantea serios problemas de comunicación y claridad en la delimitación de las funciones y ciertas tomas de decisión.


Desde el punto de vista de la gestión de personas y el seguimiento y control de resul- tados, uno de los mayores retos a los que se someten los managers que trabajan en una organización horizontal es cómo conseguir el esfuerzo colaborativo de personas sobre las que no tienen mando jerárquico. Esta habilidad, que recibe el nombre de lideraz- go lateral, es en realidad algo mucho más antiguo y visceral, presente día tras día en la vida de cualquier ser humano, y tiene que ver con la capacidad de generar influencia en los demás.


Como la definición de influencia en el dic- cionario de la Real Academia me resulta un poco medieval (“Poder, valimiento, autoridad de alguien para con otra u otras personas o para intervenir en un negocio”), me quedaré con la que da Google: “Poder de una persona o cosa para determinar o alterar la forma de pensar o de actuar de alguien”. Y, aplicando un poco de cosecha propia, le daré una última vuelta: en un contexto organizacional, in- fluencia es para mí “la capacidad que tiene


41


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67  |  Page 68  |  Page 69  |  Page 70  |  Page 71  |  Page 72  |  Page 73  |  Page 74  |  Page 75  |  Page 76  |  Page 77  |  Page 78  |  Page 79  |  Page 80