conforman nuestras acciones y emociones, y constituyen el mapa de nuestra futura realidad. Cuando no utilizamos alguna parte de nues- tra capacidad como seres humanos, ésta se duerme y se retira. En cambio, si quere- mos recuperar nuestra magnífica capacidad de imaginación creado-
ra, hay primeramente que despertarla.
Einstein decía que es más im- portante la imaginación que el conocimiento. Se puede afirmar que el antiguo modo de pensar que decía “ver para creer” (si no lo veo no lo creo),
ha sido modificado por uno mucho más real y profundo como es “creer para ver” (si no lo creo no lo veo)
“Somos lo que somos porque primero lo he- mos imaginado”
La inocencia en la edad adulta, significa se- guir pudiendo mirar hacia delante desde el presente, abiertos a lo nuevo, sin el peso de la memoria limitativa.
Nuestro cerebro se codifica y estructura de acuerdo a los pensamientos que tenemos y en consecuencia, a las palabras que pronun- ciamos que, a modo de cincel lingüístico, van esculpiendo en nuestro sistema nervioso mapas y hábitos de “creencia creadora”
Representamos y vivimos lo que pensa- mos. Es por ello que merece la pena prestar atención a nuestros pensamientos y palabras, porque son pensamientos y palabras que
8 Lola Vallejo
Coach y Consultora de Outplacement
Salta el abismo de tus referencias acerca de lo que es posible.
“Un hombre consecuente cree en el destino, uno caprichoso cree en la suerte”
Benjamin Disraeli.
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