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atesora


Qué pasaría si empieza a atender a aspectos de afiliación, de cómo se siente el colaborador y cómo se siente él (combinando una atención en sí mismo y en el otro).


Y empieza también a pensar más en términos de qué tendría que hacer diferente él para cam- biar su relación. Y además lo plantee todo en un contexto de juego, de curiosidad, de expe- rimentación percibiendo la situación como un momento para aprender algo acerca de sí mis- mo en relación a los demás. Si se empiezan a modificar los puntos de vista desde donde atendemos, y a qué estamos aten- diendo, es bien posible que podamos gestionar de forma más efectiva la situación.


No es tanto que tengamos que aprender una técnica para desenvolvernos mejor en una si- tuación, como que simplemente seamos más conscientes de todas las posibilidades que te- nemos a nuestro alcance, de que gran parte de lo que está ocurriendo es producto de nuestra manera de organizar la información de lo que experimentamos.


El conflicto es un “espejo” en el que el ser hu- mano se enfrenta a sí mismo y como tal es una excelente vía para podernos conocer en mayor profundidad. En sí mismo se convierte en una fuente de desarrollo, crecimiento y mejora, aunque muchas veces se perciba como un fre- no en nuestro camino. Invito al lector a que utilice una mirada diferente para observarlo, gestionarlo y aprender de él mismo.


Miguel Labrador Coach Ejecutivo


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