This page contains a Flash digital edition of a book.
casos y rostros


-Teniendo en cuenta que perdiste a tu madre tan pronto, ¿cómo pudiste desarrollar esos sentimientos y cualidades de la madre en Abel? -Mi madre murió cuando yo tenía


dos años, y siempre he fantaseado con la idea de la figura materna. A lo largo de mi vida he creado diferentes mode- los de madre, y creo que el personaje de Cecilia (interpretado por Karina Gidi) posee las cosas bellas de mi mamá. En cierta manera, ha sido como diseñar a la madre perfecta. Es algo bastante perso- nal (pausa), pero también debo decir que al ver el nacimiento de mis hijos y a mi esposa atravesando por esa experiencia, me di cuenta de lo lejos que habíamos llegado, de lo mágico de esos momen- tos y de todo lo que te cambia. Mi espo- sa era otra persona hasta convertirse en madre… Ahora pienso que puedes come- ter cualquier error, y eso no significa nada comparado con lo que puedes dar.


-¿Y en qué forma la paternidad ha transformado tu trabajo? -Como actor, ya no me veo saltando


pongan a pensar en esas cosas en las que he reflexionado durante los dos últimos años. Todo lo que hago tiene una relación directa con mis hijos, y siento que tengo una responsabilidad al respecto. Empecé a trabajar a los seis años, y


ya en aquel entonces pensaba que era un adulto. Odiaba la escuela y amaba estar en el teatro. Todo lo que quería era estar cerca de mi padre, porque mi madre había muerto. Por eso quise también mostrar lo duro e injusto que es para una madre -que es el caso de Abel- sostener a una familia, tener que controlar todo; es que necesitas a tu pareja, necesitas hacer preguntas… es como dirigir. Todos espe- ran respuestas de tu parte, entonces es cuando sientes que necesitas a alguien cerca para aunque sea decirle “no sé lo que debo hacer…”.


-Abel es un chico de nueve años. ¿Cuál es el truco para trabajar con niños y sacarles una buena actuación? -Siempre he pensado que los niños son buenos actores. El problema surge


84 | | Octubre 2010


cuando los empiezan a llamar “niños actores” (risas). Creo que ellos saben cómo interpretar, pero se necesita una buena dirección. Mi idea con Abel fue hacer un juego del rodaje, que sintieran alegría hacia el trabajo y que amaran a sus personajes. Los niños nunca tuvieron el guión, y cada día les contaba un trozo más de la historia y lo que tenían que hacer. Por eso filmamos en forma crono- lógica. Ni ellos ni los actores profesiona- les sabían lo que ocurriría el próximo día. Cuando era niño, lo peor era la pre-


sión del próximo día, cuando al leer el guión veía que tenía una escena difícil, o de un beso… Siempre tenía la sensación de no poder lograrlo. Por otra parte, yo no creo que la memoria sea lo más duro en la actuación; le damos mucha importancia, pero es lo de menos para un niño. Ellos pueden escuchar una historia dos veces y luego te la cuentan tal cual. La clave está en hacerles vivir el momento, que crean en la historia. Al final, ese niño (Christo- pher Ruiz Esparza) en realidad vivió al personaje, fue él.


de un lado al otro. Quiero hacer una o dos películas al año y trabajar en cosas que realmente deseo hacer. Y en caso de que mi familia me necesite, empezaría a hacer otra vez telenovelas desde maña- na, eso no me importaría… Claro, espero que eso no suceda (risas). Todo gira ahora en función de mi familia. Estoy dispues- to a todo por ellos, por su felicidad. Y si mi esposa está feliz, pues yo también lo estoy (risas).


-¿Cómo es ahora tu relación con tu padre y con tus hijos? -Cuando escribí el guión de Abel, era


una comedia desde el principio hasta el final. Pero cuando me convertí en padre, ya no me parecía tan graciosa, y lo empecé a ver más como un drama. Por eso pienso que ser padre cambia todo, porque cambió mi relación con mi padre, pero también con mi trabajo y con mis amigos… Ya no tengo tiempo para hacer tonterías (risas), ya no hay una cosa más importante que estar cerca de mis hijos, y sin mis hijos ya las cosas no tienen sentido. Y es cierto que empiezas a ver a tus padres de otra manera, comienzas a apreciarlos más como seres humanos. Pero nadie puede decirte cómo te vas a sentir en tu rol de padre, ni lo que pasará.


www.revistasaladeespera.com


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67  |  Page 68  |  Page 69  |  Page 70  |  Page 71  |  Page 72  |  Page 73  |  Page 74  |  Page 75  |  Page 76  |  Page 77  |  Page 78  |  Page 79  |  Page 80  |  Page 81  |  Page 82  |  Page 83  |  Page 84  |  Page 85  |  Page 86  |  Page 87  |  Page 88  |  Page 89  |  Page 90  |  Page 91  |  Page 92  |  Page 93  |  Page 94  |  Page 95  |  Page 96  |  Page 97  |  Page 98  |  Page 99  |  Page 100  |  Page 101  |  Page 102  |  Page 103  |  Page 104  |  Page 105  |  Page 106  |  Page 107  |  Page 108  |  Page 109  |  Page 110  |  Page 111  |  Page 112  |  Page 113  |  Page 114  |  Page 115  |  Page 116  |  Page 117  |  Page 118  |  Page 119  |  Page 120  |  Page 121  |  Page 122  |  Page 123  |  Page 124  |  Page 125  |  Page 126  |  Page 127  |  Page 128  |  Page 129  |  Page 130  |  Page 131  |  Page 132  |  Page 133  |  Page 134  |  Page 135  |  Page 136  |  Page 137  |  Page 138  |  Page 139  |  Page 140  |  Page 141  |  Page 142  |  Page 143  |  Page 144  |  Page 145  |  Page 146  |  Page 147  |  Page 148  |  Page 149  |  Page 150  |  Page 151  |  Page 152  |  Page 153  |  Page 154  |  Page 155  |  Page 156  |  Page 157  |  Page 158  |  Page 159  |  Page 160  |  Page 161  |  Page 162  |  Page 163  |  Page 164  |  Page 165  |  Page 166  |  Page 167  |  Page 168  |  Page 169  |  Page 170  |  Page 171  |  Page 172  |  Page 173  |  Page 174  |  Page 175  |  Page 176  |  Page 177  |  Page 178  |  Page 179  |  Page 180  |  Page 181  |  Page 182  |  Page 183  |  Page 184  |  Page 185  |  Page 186  |  Page 187  |  Page 188  |  Page 189  |  Page 190  |  Page 191  |  Page 192  |  Page 193  |  Page 194  |  Page 195  |  Page 196  |  Page 197  |  Page 198  |  Page 199  |  Page 200  |  Page 201  |  Page 202  |  Page 203  |  Page 204  |  Page 205  |  Page 206  |  Page 207  |  Page 208  |  Page 209  |  Page 210  |  Page 211  |  Page 212  |  Page 213  |  Page 214  |  Page 215  |  Page 216  |  Page 217  |  Page 218  |  Page 219  |  Page 220
Produced with Yudu - www.yudu.com