casos y rostros
-Entonces, ¿cómo explica un personaje como “Todo esto lo dice Cerebro, la científica de mi novela –prosi-
Daniel, a quien no le importan sus pacientes y gue-. Es un personaje que se repite, como Nyneve en mi libro His-
no parece compartir el vitalismo suyo? toria del rey transparente. Son mujeres de cierta edad, que saben
-A Daniel no le sucede esto, porque es un personaje muy pasivo. cosas que el resto no conoce. Son como brujas buenas. Ellas
Le tengo mucho aprecio y cariño, aunque la gente me regañe por cuentan historias prodigiosas y muy importantes. Lo cierto es
eso. Él es como la tentación del fracaso. que las de Cerebro son científicas y reales, salvo una que me
inventé... En la física, biología y zoología, por ejemplo, hay más
-¿Como el libro de Julio Ramón Ribeyro? prodigio que en los cuentos de hadas y de dragones”.
-Sí, tienes razón. Así se llama el libro de Ribeyro… Pero, ¿quién
no ha tenido la tentación de no luchar, de no salir a trabajar, de -¿Cuál fue la que se inventó?
meterse en la cama? -A ver, dime tú.
-…
-En Instrucciones para salvar el mundo, una prostituta -Kammerer y Lovelock sí existen, pero Fieldman no –responde
colombiana dice que en su país se habla el mejor español sonreída-. Ese me lo he inventado con su teoría de los vasos comu-
del mundo. ¿Eso también lo suscribe Rosa Montero? nicantes. En cambio, Sheldrake sí era de verdad, pero decía cosas
-Claro, porque es verdad. El de Hispanoamérica es el mejor parecidas en las que me apoyé para meter el gazapo. Fuera de
español del mundo. En Colombia ese personaje, todas las demás cosas
se habla uno maravilloso, y tam- científicas son reales.
bién en casi todos esos países. Es
una dicha tener una lengua que Montero no tuvo una infan-
se pueda usar con tanta diferen- cia muy normal. Cuando conta-
cia, que nos entendamos tan bien ba cinco años, una tuberculosis la
y que nos podamos leer. Hay heren- tumbó en la cama. Sin amigos, ni
cia, porque existen muchas pala- posibilidad de jugar, la pequeña
bras que perdimos en España y que Rosa encontró su vía de escape en
siguen vigentes en otras naciones. la literatura: devoró libros y escri-
bió cuentos de ratas parlanchinas.
Cuando Rosa Montero habla del Con el tiempo su pasión cogió
vitalismo, es imposible no creerle. forma. La niña creció, se hizo perio-
Ella, menuda y locuaz, encierra una dista y dedicó su vida a contar his-
juventud encapsulada. Su indu- torias. Son famosas sus entrevis-
mentaria, el tatuaje de lagartija tas y sus semblanzas. Por algu-
que exhibe en uno de sus brazos, su na razón, cuando se le nota una
corte de pelo a lo Cleopatra hippie pluma más comprometida y apa-
y hasta su manera de sentarse en el sionada es en sus trabajos acerca
sofá denotan irreverencia y simpa- de personajes marginales. Sus con-
tía. Sólo, por momentos, pareciera versaciones con Lou Reed, Orhan
no salirse de un discurso de pro- Pamuk y Manuel Puig; sus perfiles
moción mil veces declamado, que en su caso es difícil desviar. sobre Mary Wollstonecraft, María Lejárraga, Isabelle Eberhardt
“A mí siempre me ha gustado la ciencia, a pesar de que soy o Aurora e Hildegart Rodríguez, y el relato de las pasiones entre
de letras y no sé nada de matemáticas –comenta divertida-. Sin León y Sonia Tolstói, Dashiell Hammett y Lilliam Hellman o
embargo, he leído mucha divulgación científica. Y por eso se coló Juana La Loca y Felipe El Hermoso, rezuman locura por inda-
este contenido, de repente. En ese continuo placer por todo lo gar, búsqueda de afinidades con su persona y un aire reivindi-
que nos rodea, si eres vitalista como yo, existe pasión por enten- cativo que pasa por el feminismo.
der el enigma de la vida”. “Eso está muy bien observado –dice-. Me ha interesado
Para tal fin, en Instrucciones para salvar el mundo Montero mucho el mundo marginal y canalla. Mi primera novela, Te tra-
construye unos diálogos en los que funde su pasión por la escri- taré como a una reina, va de eso. Creo que en este ambiente se
tura de perfiles, para explicar capítulos de la vida en clave cien- avizora más la vida. En la esfera burguesa está maquillada. Lo
tífica: el experimento del suicida Paul Kammerer con el sapo marginal posee más veracidad. Yo también me siento así, dife-
partero para asentar su ley de la serialidad, en donde las coin- rente. Los lectores curiosos tenemos que cuajar en la realidad,
cidencias coinciden; James Lovelock y su comprobación de la y después la cubrimos con palabras. ¿Quién no se ha sentido
entropía, la tendencia del universo de alcanzar el orden dentro monstruo u outsider en algún momento?”
de su desorden habitual; Rupert Sheldrake con sus interrelacio-
nes en el campo mórfico, el mismo que enuncia que los actos de -¿De qué le ha servido los años que estudió Psicología?
las criaturas resuenan en las demás de su especie, y el científi- -La psicología que se estudia no me ha servido para nada.
co loco Aaron Fieldman con la teoría de los vasos comunican- Creo en la de andar por casa: la observación del otro, de uno
tes, también conocida como el efecto Lot, capaz de asegurar que mismo. Eso ya es algo temperamental, que se va desarrollando.
todo lo que se hace tiene repercusiones en el mundo físico, en la Desde pequeña me ha gustado la gente y desde entonces me he
realidad del planeta y del resto de los seres vivos. sentido muy empática.
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Julio 2009
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