This page contains a Flash digital edition of a book.
invisible
Atendido por sus
propios dueños
E
l joven alto empieza a sudar frío como kilo de carne, las latas de conservas y armar una bai-
contagiado por la bolsa de hielo que lanta frenética en el pasillo.
lleva en una mano; con la axila aprisiona Salgo a la claridad del día finalmente, y con cier-
una botella de whisky 18 años. La demo- to sofoco pero aliviado, pienso entonces en comprar
ra del banco para aprobar la compra electrónica es el oportuno digestivo efervescente, en vista de que
aprovechada por el cliente, hay un banquete en el pano-
que tras larga espera en la fila rama, pero nada más atisbar
llegó ¡por fin! a la caja, para el anuncio de la cadena de
expresar su alivio con requie- farmacias mejor surtida de la
bros a la atareada cajera y un zona, casi que emprendo una
discurso sobre lo humano y carrera en sentido contrario
lo divino, para quien quie- hacia la bodeguita que desde
ra oírlo. tiempos inmemoriales siem-
De pronto, se acerca una pre vendió las pastillas disol-
empleada de jerarquía a juz- ventes al detal.
gar por el uniforme que la En el trayecto me demo-
distingue —eso sí, el logo de ro en el cálculo del tiempo
la cadena de supermerca- invertido de haber requerido
dos bien a la vista—y susurra un medicamento más espe-
alguna orden a la cajera. cializado: dos minutos para
—¡No lo puedo creer!— retirar la caja del coadyuvan-
se atraganta el grito alguien te hepático del anaquel y unos
al fondo de la fila de 15 minutos a la espera para
Armando Coll compradores. pagar. Para entonces, mis invi-
armacoll@gmail.com
Ante el estupor de los tados ya estarán en la última
clientes, tan parsimoniosa de las fases etílicas, la del “her-
como la fatiga que la agobia, manazo querido” y “tú sabes
la cajera procede a contar y que yo te quiero”.
ordenar los billetes que ha “Este es el problema”, se
acumulado hasta el momen- lamenta el viejo mafioso de
to: un largo ¡uf! recorre la Harlem, en la secuencia inicial
cola de compradores, los más de American Gangster. “Todo
haciendo malabarismos con es tan grande ahora que no te
los pocos productos que va a hallas. En la esquina del abas-
pagar, tan confiados en que to de víveres, ahora hay un
saldrían rápido del trámite y no se molestaron en supermercado. Donde estaba la dulcería ahora está
hacerse de una de las canastillas metálicas que se una cadena de comida rápida.
amontonan a la entrada. “Y este lugar”, dice el melancólico gángster al
¡Y pensar que yo vine sólo a comprar unos toma- entrar a un enorme local de venta de aparatos elec-
tes manzanos y una botella de vino! Pienso en los trónicos “¿Dónde está el orgullo del dueño aquí?
invitados que prolongan el aperitivo sin el anfitrión ¿Dónde está el servicio personalizado aquí?”. De
que a última hora se dio cuenta de que faltaba algo seguidas, el viejo cae con un soponcio.
para la ensalada. Al menos en el cine, hasta los gángsters tienen
Una señora mantiene entre sus manos un impro- su corazoncito. Como uno, son presa de la nostalgia,
visado andamiaje de latas de atún a punto de colap- echan de menos algo bueno del pasado.
sar. Reparo entonces en el hilo musical: no suena un Hay veces en que uno quisiera toparse con aquel
calmante Burt Bacharach, sino una salsa enloquece- carteloncito que anunciaba: “Atendido por sus propios
dora que pareciera conminar a los de la fila a soltar dueños”. Y uno recuerda al portugués tras la máquina
las latas de cerveza, los paquetes de harina, el medio registradora como si fuera un pariente lejano.
14
|


|
Julio 2009 www.saladeespera.com.ve
Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67  |  Page 68  |  Page 69  |  Page 70  |  Page 71  |  Page 72  |  Page 73  |  Page 74  |  Page 75  |  Page 76  |  Page 77  |  Page 78  |  Page 79  |  Page 80  |  Page 81  |  Page 82  |  Page 83  |  Page 84  |  Page 85  |  Page 86  |  Page 87  |  Page 88  |  Page 89  |  Page 90  |  Page 91  |  Page 92  |  Page 93  |  Page 94  |  Page 95  |  Page 96  |  Page 97  |  Page 98  |  Page 99  |  Page 100  |  Page 101  |  Page 102  |  Page 103  |  Page 104  |  Page 105  |  Page 106  |  Page 107  |  Page 108  |  Page 109  |  Page 110  |  Page 111  |  Page 112  |  Page 113  |  Page 114  |  Page 115  |  Page 116  |  Page 117  |  Page 118  |  Page 119  |  Page 120  |  Page 121  |  Page 122  |  Page 123  |  Page 124  |  Page 125  |  Page 126  |  Page 127  |  Page 128  |  Page 129  |  Page 130  |  Page 131  |  Page 132  |  Page 133  |  Page 134  |  Page 135  |  Page 136  |  Page 137  |  Page 138  |  Page 139  |  Page 140  |  Page 141  |  Page 142  |  Page 143  |  Page 144  |  Page 145  |  Page 146  |  Page 147  |  Page 148
Produced with Yudu - www.yudu.com