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da con un manto, mirando hacia el mar. Iba allí a menu-
do, pero nunca pude recordar por qué o a quién espera-
ba. Cuando nacieron mis hijos actuales me convencí de
que tenía que encontrar a mi familia perdida. Recurrí a
la hipnosis regresiva y, tras varias sesiones, inicié un
incansable periplo por Inglaterra e Irlanda, intentando
armar las piezas del misterioso rompecabezas”. Al
encontrar un mapa detallado de Malahide, Jenny vio por
vez primera la evidencia física que verificaba sus dibu-
jos. La carretera a Dublín, la estación de ferrocarril y
otros lugares destacados correspondían exactamente.
Entonces se comunicó con expertos en reencarnación,
pidiéndoles ayuda para poder descifrar el enigma. Con
ellos aceleró la búsqueda. En 1988, un hipno-terapeuta le
inició en una investigación profesional sobre vidas pasa-
das. De este modo, la hipnosis abría una caja de Pandora.
En una ocasión se vio por encima de su cuerpo mirando
su cascarón vacío tendido en la cama y su marido incli-
nado en desesperación. “Las intensas sesiones de hipno-
sis para recordar me dejaban agotada y confundida
entre la auto-conservación y las angustias del pasado”. dido le preguntó: “¿Cómo sabías eso?”. Luego Jenny se
En junio de 1989, Jenny pudo visitar Malahide. Cuando refirió a Mary esperando sola en el embarcadero. “Te
llegó ya “conocía” los alrededores. Se dirigió a la iglesia y diré porque recuerdas ese embarcadero”, dijo Sonny.
vio el edificio que había dibujado cuando era niña. La “De niño solía hacer de cadi en la isla para los jugado-
carnicería aún estaba allí. Luego de andar por varios res de golf y al anochecer, mi madre me esperaba en
sitios, observó que la pequeña casa había sido destruida, el embarcadero para regresar juntos a casa. El manto
permaneciendo sólo restos de ella, como los cimientos que llevaba la protegía del intenso frío”. Entonces,
de un muro de piedra cubiertos de setos, hierba y flores Sonny habló de su padre y Jenny entendió porqué lo
silvestres. Conocido el extraño caso, la búsqueda se ace- había borrado de sus sueños. John Sutton tenía un
leró y varios medios de comunicación participaron, al buen empleo pero gastaba su dinero en el bar. Maltra-
punto que la BBC se interesó en la historia y la dio a taba a Mary y le pegaba a los niños con una correa. La
conocer públicamente. De esta forma, un granjero que reservada prudencia de Mary y su eterna falta de
vivía cerca de la casa recordaba la familia y proporcionó dinero empezaron a cobrar sentido. La preocupación
el apellido que Jenny nunca pudo recordar: Sutton. Él que tenía por el futuro de sus hijos se debía al mal
contó que luego de la muerte de Mary, los niños fueron proceder de su esposo y su duda sobre él para cuidar
llevados a orfanatos, mientras que un sacerdote de de ellos. El ansiado encuentro con sus “niños” había
Dublín encontró las partidas de bautismo de seis de los proporcionado a Jenny las respuestas a la pregunta
niños: Jeffrey (1923), Philomena (1925), Christopher (1926), que ella había estado haciéndose durante 35 años,
Francis (1928), Bridget (1929) y Elizabeth (1932). No se “¿Qué será de los niños cuando yo muera?”. La más
hallaron las de los dos hijos mayores, Sonny y Mary. En pequeña se quedó con un tío paterno. El resto, a
marzo de 1990, un contacto en Dublín encontró el certi- excepción de Sonny, fue llevado por las autoridades
ficado de defunción de Mary Sutton: “Fallecida en el locales, ya que se estimó que el padre no estaba en
Hospital Rotunda de Dublín el 24 de octubre de 1932, a condiciones de cuidar de ellos. Los chicos fueron
causa de gangrena, pulmonía y toxemia”. Al fin Jenny internados en un orfanato de Hermanos Cristianos y
tenía la certificación oficial que necesitaba. Posteriores las niñas en una escuela de monjas en Dublín. Sonny
anuncios en la prensa dieron con la pista del tercer hijo, permaneció en casa con su padre y vivió una desdichada
Jeffrey, en Irlanda, quien le dio las direcciones de sus her- existencia durante cuatro años, trabajando largas horas
manos Sonny, Francis y Christopher. “Después de con- fuera de casa y soportando palizas. A los 17 años se unió
tactarlos por fin fui capaz de aceptar emocionalmente al ejército y Mary, la hija mayor, volvió a casa. Luego se
que habían crecido. Sabía que ellos tendrían ahora entre casó y murió a los 24 años al dar a luz. Jenny llegó a cono-
50 y 60 años de edad, pero necesité el contacto real para cer a cinco de los hijos. Algunos, ya muy mayores, la
liberarme de esa parte de mi memoria que me hacía reconocieron como su madre reencarnada, mientras
creer que aún eran niños. Sin embargo, mis sentimien- que otros creyeron que ella la utilizaba para comunicar-
tos continuaron siendo fuertemente maternales, pero se con ellos. Jenny luchó por buscar a los hijos que había
pude comprender que ahora eran autosuficientes y me dejado huérfanos y no descansó hasta conseguirlos.
sentí extrañamente libre”. Al conversar con Sonny, el Ahora la familia está en paz. ¡El amor es una energía tre-
hijo mayor que vivía en Inglaterra, Jenny le describió mendamente poderosa! Nunca perdemos a nuestros
la casa en Malahide, lo cual fue confirmado por seres queridos ni dejamos de volver a ellos. Este extraño
Sonny. Él le ratificó que ciertamente eran ocho hijos. caso real se encuentra relatado en el libro Los hijos del
Al escucharla, Sonny respondía con entusiasmo. ayer, publicado en Inglaterra y en la película Yesterday’s
Cuando Jenny se refirió al conejo atrapado, sorpren- Children, protagonizada por Jane Seymour.
Julio 2009
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