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a ser forzada por los soldados… Fuese cual fuese el motivo, lo cierto es que con su muerte había nacido un mito: Manuela Malasaña se convirtió en el símbolo de la represión, y, muchos años más tarde, en la persona que dio nombre al barrio donde transcurrieron estos hechos. En 1961, una de sus calles tomó el nombre de la joven costurera y, desde 1980, el Barrio de Maravillas, como se le conocía hasta entonces y donde Galdós situaba alguno de los pasajes de sus obras, fue llamado Barrio de Malasaña, nombre con el que ha perdurado hasta nuestros días. Sin embargo, y a pesar de la importancia de todo lo relatado hasta ahora, la


defensa del acuartelamiento, la muerte de la pequeña Manuela… lo que realmente puso el nombre de Malasaña en el mapa fue algo que ocurrió mucho tiempo des- pués, un movimiento contracultural que surgió durante los primeros años de la transición postfranquista y que revolucionó el panorama sociológico y muy espe- cialmente, el musical, de buena parte de la juventud de la época. A esta revolución pacífica que nació en 1980 y que perduró hasta bien entrada la década se la dio en llamar “La Movida Madrileña”. En esos tiempos, la “marcha” en Madrid distinguía entre dos sectores bien


diferenciados: los barrios proletarios situados en la periferia, como Vallecas o Ca- rabanchel, donde reinaba el “Rock Urbano” representado por Asfalto, Leño, Ñu, Barricada… y los de familias más acomodadas, en los que abundaban las salas de fiestas, discotecas y pubs de música tranquila, donde las parejas y grupos de ami- gos pasaban la tarde frente a un zumo de frutas o un whisky con hielo. No había mucho más donde elegir. Por ello, la idea de crear un lugar como la Vía Láctea en pleno centro de Malasaña, un bar decorado con murales realizados por dibujantes de prestigio como la pareja de pintores Costus, y en el que podías escuchar discos difíciles de encontrar en España, fue todo un acierto. Marcos López, fundador del local, explicaba: “Cuando empezamos, no había locales así en Madrid. Nosotros habíamos viajado por Londres y Ámsterdam y decidimos montar un sitio donde se


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Las calles se habían llenado las que se podía encontrar hasta camisetas y objetos art les donde, sin moverte del sit das biológicas, japonesas o a un par de kilos de fruta de tu casa junto a una botella d


Luz y Tinta


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