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principio luminoso) sobre las tinieblas, exige la purificación como sacrificio nece- sario para asegurar la victoria. Se atribuye a antiguas religiones iranias la concepción del fuego como porta- dor de sacrificios, al consumir a las víctimas inmoladas y elevarlas así hasta las moradas celestiales. Tenía también el sentido inverso, como mensajero enviado por los dioses a los hombres. Tomando algunos aspectos iconográficos de la Cábala, el cristianismo identi-


fica el elemento fuego con el arcángel Miguel y el evangelista San Marcos (con su animal simbólico de fuego: el león). El control del fuego por los primeros seres humanos fue un punto de inflexión


en la evolución humana ya que les permitió incorporar la absorción de las proteí- nas y los hidratos de carbono mediante la cocción, la actividad humana en horas nocturnas, y la protección ante los depredadores. Este control es relativo, ya que en ciertos momentos confluyen acciones exter-


nas que unidas a la manipulación desafortunada o negligente, quedando el fuego fuera de control y se convierte en un monstruo ávido devorador de ecosistemas y ciudades. Grandes incendios han dejado su huella en nuestra Historia. El gran incendio


de Roma del cual se ha escrito muchísimo y se debate entre si lo provocó Nerón o fue casual. Aunque siempre nos contaron que fue él el iniciador. El incendió estalló el 19 de julio del 64 y duró, según Suetonio, seis días y siete noches, pero en segui- da comenzó de nuevo en la propiedad de Tigelino, lo que alimentó las sospechas contra el emperador, y continuó durante otros tres días. El Gran Incendio de Chicago (1871). Chicago por aquella época era una ciudad edificada principalmente en madera, con edificios de hasta seis pisos de altura, incluso con calles pavimentadas de madera. Cuenta la historia que a punto de dar las 9 de la noche el ocho de octubre de 1871, una vaca de un establo situado en el 137 de Dekoven Street dejó caer una lámpara de queroseno dentro del mismo. La chispa que produjo, avivada por el viento, desató el incendio. Desde el principio, los bomberos lucharon contra el fuego en un combate desigual, ya que el viento que soplaba avivó las llamas durante dos días interminables. Las brasas que el


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Luz y Tinta


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