This page contains a Flash digital edition of a book.
LUZ Y TINTA


claro que sí, sobre todo por mis pa- dres, que nunca se olvidaron de este pueblo donde mantienen una casa a la que alguna vez me acojo disfru- tando de su entorno, de la cercanía de algunos familiares que todavía me quedan y, sobre todo, de la gastrono- mía, del paisaje y de la historia de la tierra extremeña. Santa Cruz de la Sierra es un pue- blo en el que aflora la historia en cada esquina. Basta darse un paseo por sus calles para apreciar la parábo- la de piedra que, todavía hoy, recitan algunas de sus casas. Piedras cen- tenarias que recuerdan pasados es- plendores; piedras labradas en siglos pretéritos que sacuden al viandante con su legado perenne. Y eso que las piedras de este pueblo, a pesar de las glorias que revelan, han sido maltra- tadas, ignoradas en el mejor de los casos y generalmente sustituidas por bloques tabiqueros de infame presen- cia. Sin embargo, ahí siguen, las que han logrado sobrevivir, incólumes, testigos de una historia que no debe olvidarse. Son muchas las piedras que nos hablan de la historia de este pueblo,


como las de la iglesia parroquial de la Vera Cruz o las del convento en ruinas de los Agustinos, un convento que en su tiempo tuvo su esplendor e impor- tancia en el concierto de su orden y que hoy es pura ruina, abandono total de un inmueble que cualquier día dará con sus piedras en el suelo, y luego vendrán los llantos, la disfo- nía de quienes hoy lo ignoran y luego lanzarán acusaciones sin sentido. Pero en estas notas quisiera dete-


nerme solamente en las de la sierra y en una piedra, a modo de lápida se- pulcral, que se encuentra en una de las casas de la plaza y que nos habla de Viriato. La sierra es el símbolo distintivo


de Santa Cruz y, me atrevería a decir más, de la zona. Dos peñascos que dominan una llanura; hoy, completa- mente pelados, pero en su día plenos de vegetación, que se incorporan al propio nombre del pueblo y le dan su carisma y personalidad. La piedra de la plaza en que se nos habla de Viriato –y que merecería un estudio epigráfico detenido por parte de al- gún experto– nos devuelve a la an- tigüedad y si se quiere importancia


Sierra


En la foto de arriba, una panorá- mica de este pueblo que parece flotar en plena naturaleza.


A la derecha, una perspectiva del convento agustino en ruinas.


55


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62