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Reflexión de urgencia


Retratos en el salón


El salón de María era grande, más largo que ancho, e inmaculado. Hecho a imagen de sí misma. En el centro había una gran mesa de cristal con capacidad para muchos más comensales de los que nunca acogió. En forma de ele, un mueble lacado en blanco de apenas un metro de alto, recorría toda una pared, el rincón y parte de la siguiente hasta donde llegaba la hoja de la puerta abierta. Sobre su encimera reposaban más de cien marcos con fotografías familiares. Abundaban los retratos de los sobrinos. Tuvo doce hermanos muy prolíficos. Cada uno de ellos engendró como mínimo tres hijos y ella los disfrutó como si fueron propios. Los niños que tanto amó, y de los que tanto cariño recibió durante su infancia, se fueron casando. Con las nuevas bodas llegaron nuevos nacimientos, y los retratos con vestido de novia hicieron sitio a los de bebés sonrosados, a tartas con velitas, a fotos de primera comunión, y a otras muchas instantáneas tomadas en fechas no señaladas y que colgaba preferentemente en las paredes de la salita de estar. El gran salón comedor lo tenía reservado para las grandes celebraciones.


Cada mañana María, al desper-


tar, encendía la radio. Después de asearse y desayunar, pasaba con el atrapapolvo a la habitación del mueble blanco, y limpiaba cada foto con suma delicadeza. La cari- cia del plumero sobre los marcos y el cristal despertaba a los espíritus enclaustrados. Las fotos devenían en seres animados con los que Ma- ría conversaba. —¡Ay, Isabel! ¡Qué guapa esta- bas avanzando hacia el altar segui- da por ese largo velo de encaje! Si no llega a ser por mí te lo arrancan de un pisotón. Tú, tan nerviosa, ni tan siquiera te enteraste del inci- dente. Pero cuando a Felipón se le soltaron los mellizos y echaron a correr alocados entre la gente, gra- cias a mis buenos reflejos para re- coger la cola, y los de Donato para frenarles, no perdiste el moño, ni te destrozaron el traje. A través de sus fotos, hablaba


tanto con los vivos como con los muertos. Allí estaba el retrato de


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