Cuento
Fingiendo alivio
C
erró la puerta tras de sí. El mundo que- han puesto a entrevistarme, ¡a mí! con más de 15 años de
daba fuera. Dejó el maletín sobre la experiencia…”
cama y no pudo evitar que un gesto de -Pero usted debe saber mucho de eso por el cargo que
vergüenza le asustara el rostro. ocupa, dijo entonces Badel en tono suave y disimu-
De pronto, imágenes de pocos minutos atrás: lando la ironía. ¿Qué me puede decir acerca del cargo
-Doctor Badel, su formación y experiencia en mercadeo vacante?
son muy buenas, pero ¿por qué lo despidieron y desde -Bueno, en realidad me preocupan dos cosas: repor-
hace más de un año está sin reubicarse? tará a mí y soy mucho menor que usted; y el sueldo que se
La mujer que lo interrogaba era bonita, alta y ofrece es menos de la mitad de lo que ganaba en su últi-
algo morena, pero lo que más le llamó la atención era mo empleo.
su voz, clara como látigo que golpea la autoestima. En ese preciso momento, el ánimo de Badel no
-Señorita, la empresa en la que trabajaba hizo una pudo más. Lo tuvo que recoger del suelo como si
reestructuración general y los más afectados fuimos los se tratara de una colilla de cigarrillo mal fumado,
gerentes, quienes con tantos años de para decir con toda la fuerza de su
trabajo teníamos sueldos altos que ya hipocresía:
los dueños no podían mantener. En -¡Qué bien que trabajaré con
cuanto al tiempo que pasé sin traba- usted! Siempre me ha gustado estar
jar, digamos que lo planifiqué como con gente joven. Los tiempos han cam-
año sabático. Necesitaba un descanso biado y hay que adaptarse. En cuan-
y reorientar mi futuro sin mayores to al sueldo, será un desafío mejorarlo
apuros. con los logros que obtenga.
Rápidamente Badel miró hacia Y mientras terminaba la frase,
la ventana; no podía sostener más su mente apenas empezaba:
la mirada de la joven. Se nega- “¿Cómo haré para pagar las cuentas
ba a admitir que sus superiores de fin de mes, los gastos del hogar, las
no habían valorado su experien- deudas, el préstamo del banco…?” Se
cia, que lo habían sustituido por torturaba cuidándose de mante-
alguien con mucho menos sueldo ner una sonrisa de mármol.
Fabiana Culshaw y al que consideraban con “mayor -Si para usted no es un proble-
f_culshaw@hotmail.com
empuje”. Se había desgastado el ma…, dijo la joven cómodamen-
último año enviando sus postu- te sentada y mirándolo esta vez,
laciones y currículum, haciendo pruebas de habi- directamente a las pupilas.
lidades en mil consultoras y molestando contac- Los ojos de Badel se habían secado totalmente…
tos. “Amigo, me gustaría ayudarte pero ya sabes de inanición. Respiró profundo, inhaló el perfume
cómo están las cosas en Buenos Aires”, le decían de la joven y con él, se tragó su orgullo e impotencia.
sus colegas de reojo, evitando el contagio de su -Le estoy muy agradecido por esta oportunidad. No
desesperación. la voy a defraudar, dijo finalmente con convicción.
-Imagino que durante ese período se habrá puesto al -Estoy segura de eso. Esta compañía sólo apunta al
día con las nuevas técnicas de investigación acerca del éxito.
comportamiento del consumidor, dijo la entrevistado- Badel había escuchado tantas veces la palabra
ra como cortándole el pensamiento con el filo de “éxito”, que ya había perdido todo significado para
una navaja. él. El país estaba sumido en el desasosiego y él no
-Por supuesto, se apresuró Badel. He aprovecha- era una excepción.
do para actualizarme en los últimos avances de gestión Al llegar a la casa, sus hijos lo saludaron con exi-
empresarial y me resultó muy productivo. Hoy día lo más gente alegría. Convencidos de que su padre era un
importante es pensar con anticipación, agregó sorpren- ganador, lo apretujaron entre circulares de colegios
dido por haberle salido de los labios la trillada frase que demandaban reinscripción.
de moda, que tanto odiaba. Cerró la puerta tras de sí. No sabía cómo iba a
-Sí, ha habido muchos cambios en las gestiones últi- enfrentar nuevamente a la joven a partir del lunes.
mamente, asintió la joven con cierta agudeza. Exhaló e intentó dejar su mente en blanco. Tenía
Badel la miró de frente. “¿Qué sabrá esta mujer de todo el fin de semana para fingir alivio por haber
gestiones?”, pensó. “Estoy seguro de que salió de la facul- encontrado un puesto, y no le quedaba sino algunas
tad hace apenas dos o tres años. No entiendo cómo la horas de sueño antes de sonreírle a la dura realidad.
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Febrero 2009
www.saladeespera.com.ve
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