casos y rostros
tarimas de tascas caraqueñas de tercera.
Él, que llenó el coliseo Roberto Clemente
de Puerto Rico, soneó en el Congo y con-
quistó Nueva York, ahora se contentaba
con adivinar los cobres que podría arre-
batarle a comensales sedientos de whis-
ky y pasapalos congelados.
Quizás esa fue la razón para pensar
en su despedida. Cheo Feliciano es un
ratón, no un payaso, y los roedores son
muy listos. Así que el plan que le salió
no pudo ser más redondo. Con más de
70 años encima, en 2007 anunció su
farewell tour, como dicen los “musiues”.
Aquí mismo la cosa fue con bombos y
platillos. Las entradas volaron; atrás que-
daron los piano-bares y el gran Cheo vino
con la pompa que su carrera se había obs-
tinado en negarle. Los que no pudieron
pagar los costosos boletos, se remordie-
ron como si hubieran matado a un pobre
cristiano. Pero ya se dijo que el Felicia-
no es un ratón y, como tal, se dio cuen-
ta de que el tema de las retiradas abulta
cuentas bancarias. Así que en 2008 vol-
vió a decir adiós por penúltima vez, a lle-
nar teatros y reír con la felicidad de los
sagaces.
un canario. El de barba blanca hizo lo pués de lanzar algunas extravagancias Los martirios de Colón
suyo y arrimó el cuerpo de Stevens hacia islamistas en CD, demostró que un disco Willie Colón está muy gordo y nece-
la orilla; el de barba negra cumplió y se como An other cup (2006) puede ser capaz sita comer. Tener buen diente, como se
buscó un Corán para honrar la deuda. de limpiarle la imagen al más pintado. sabe, sale caro. Manjares, azúcares y
Por mucho tiempo se tomó las cosas aguardientes pueden llegar a costar una
en serio. Después de cambiarse el nom- fortuna cuando se juega a ser Pantagruel.
bre, despojarse de todos su corotos y Feliz Feliciano Colón, “el malo”, se traga las verdes y las
convertirse al Islam, dedicó su vida a El “ratón” dijo que se iba, que ya no maduras, todas a la vez, mientras asiste
arrodillarse con dirección a La Meca y estaba para esos trotes. Tampoco es de a la hora menguada de decidir qué hacer
a no dejar que ninguna de sus afama- extrañar. Cheo Feliciano lleva cantando con una carrera artística en descenso.
das canciones adornara los comerciales desde 1957 y eso se nota. De su voz y esti- Ya no hay discos con Rubén Blades,
de la industria publicitaria. Hasta este lo inconfundibles, que saben a barrio, a sino pleitos legales; ya no hay colabora-
punto, no hay que criticar su elección. Sin trajinar y viveza, se nutrieron pupilos de ciones con Héctor Lavoe, sino ausencias
embargo, uno de los símbolos del pacifis- la talla de Rubén Blades y Héctor Lavoe. terrenales; ya no hay dúos con Ismael
mo setentero dejó a todos sin habla cuan- Cuando la salsa brava dejó de serlo, Miranda, sino extravíos; ya no hay talen-
do, en 1989, apoyó con firmeza la senten- Feliciano siguió batallando como pudo. to a manos llenas, sino el vago recuerdo
cia de muerte del Ayatollah Jomeini con- Prestó su timbre al bolero y al requinto. de lo que fue; ya no hay Colón, ni Améri-
tra Salman Rushdie por la blasfemia que De vez en cuando salía en campaña, a cas por descubrir.
encerraba su novela, Los versos satánicos. combatir y a desempolvar clásicos como A un lado, con saliva seca y óxido a
Ahora, viejo y sabio, Yusuf Islam ha “El pito”, “Busca lo tuyo”, “Anacaona” o partes iguales, descansa el trombón que
intentado salir de su encierro a petición “El ratón”. Pero la decadencia también le deparó tanta gloria. Willie ha probado
del público. Primero prestó una de sus llega para los grandes. La tristeza de Feli- ser activista social, se reunió con el Papa
canciones al triste grupo Boyzone y, des- ciano se notó al momento de subirse en Juan Pablo II y Bono para condonarle
www.saladeespera.com.ve Febrero 2009
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