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letras y tiempos
ciegamente; pero el haber regresado a él Aún así, la imaginación, puente leva- embargo, es cierto que la distancia todo
significa haberlo amado con insistencia. dizo y cruel, a veces, proyectado sobre el lo embellece, todo lo lirifica. La memoria
¿Cómo he de retener mi alma, para que infinito, los acerca, transportándolos hasta es, en definitiva, un gran monumento al
no roce la tuya? ¿Cómo he de aquello que añoran. Quizá, en el fondo, eso kitsch; un luctuoso puente que nos lleva de
levantarla sobre ti hacia otras causas? los haga más melancólicos porque también vuelta a esos paraísos que creímos perdi-
¡Ah!, con qué placer la colocaría se puede sentir nostalgia de las cosas que dos porque, para la memoria, no existen
cerca de algo perdido en la sombra, nunca sucedieron. Tal es la historia de Jau- más paraísos que esos. Pero también es
en un lugar lejano y quieto para que fré Raudel, quien se enamoró de una mujer cierto que la nostalgia nos llena de falsas
no siguiera oscilando si oscilas tú en lo que no vio jamás. Reuniéndose finalmente creencias.
profundo. luego de una larga travesía por mar, muere -No digas nada. Calla. Nunca te había visto
(“Canción de amor”; Rainer Maria Rilke). en brazos de la condesa de Trípoli en el tan bien como esta noche. Cuando te besaba,
Sin embargo, en el mundo y entre los momento que ella le corresponde el saludo no te veía. Para ver hay que situarse un poco
hombres hay también distancias insalva- con un beso de paz. a distancia.
bles. Los románticos, por ejemplo, vola- Triste y feliz pruebo cosas nuevas (Bearn; Lorenzo Villalonga).
rían los puentes —amén del padre Vale- por tal de ver este amor lejano; En ese umbral inmenso que com-
ri—, no tanto por revolucionarios como mas no sé cuándo de ella veré un rayo, prende toda la extensión de lo posible
por escépticos: no creen que el urbanis- ¡Nuestras tierras están tan alejadas! y lo imposible, de lo distante y lo apre-
mo pueda solucionar verdaderamente la ¡Cuántos puertos! Y es largo el camino… hensible, pendemos de mil hilos, sus-
añoranza. Es ésta la distancia brumosa (“La princesa lejana”; Jaufré Rudel). pendidos de un móvil como astros soli-
de los melancólicos. Distancia psíqui- No obstante, esta distancia que cree- tarios. La utopía, los disparates, el amor,
ca trazada con lo perdido o con lo reco- mos insalvable, aún así, tiene formas de la añoranza, la imaginación, lo perdi-
nocidamente imposible. Es la distancia acercarnos. Porque la distancia nos ha do, lo inalcanzable, la memoria, la nos-
anacreóntica de los poetas, de los desen- enseñado la añoranza, nos ha enseñado talgia, el pasado —todas distancias—
gañados, de los expatriados, de los suici- también la memoria. Y la memoria, a pesar nos acercan y como fuerzas magnéticas
das, de los fatalistas, de los viajeros, de de que la vivamos desde la lejanía, nos acer- supremas trazan puentes poderosamen-
los sobrevivientes y de todos aquellos que ca y nos permite regresar y permanecer. Si te humanos entre nosotros al borde del
en su interior comprendieron que la vida la distancia nos procura la comprensión de horror del vacío. La distancia es una de
que esperan es otra vida que no existe o lo vivido desde la contemplación, la memo- las magnitudes físicas y sentimentales
que perdieron. ria se encarga luego de organizarlo y edi- con más poder sobre el corazón del hom-
(…) Lejos yace el mundo –sumido en honda ficarlo arbitraria y corazonalmente hasta bre. Quizá, bajo ese misterio, crecen cada
cripta– desierto y solitario es el lugar. Una hacerlo suyo. Por eso, es inevitable sentir día, entre los amantes transoceánicos,
profunda melancolía vibra por las cuerdas que mientras más recordamos a alguien, puentes de arterias y enredaderas que
del pecho. Quiero descender en gotas de rocío más nos pertenece, y ese mismo sentido viajan de la Luna a la Tierra y de la Tierra
y mezclarme con la ceniza. de pertenencia nos hace sentir próximos a a la Luna, sobre los rieles invisibles de la
(“Himnos a la noche”; Novalis). lo amado. Sólo se ama lo que se piensa. Sin sublime amargura de la distancia.
www.saladeespera.com.ve Febrero 2009
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