El tiempo necesario para la formación de un suelo es suficientemente largo como para tener que considerar que el suelo es un recurso natural no renovable a escala humana; de ahí la importancia de proteger los suelos frente a su posible degradación [Porta y col., 2008].
Biodisponibilidad de elementos claves y la calidad del suelo Los elementos químicos — descriptores de las propiedades químicas del suelo — pueden hallarse
El tiempo necesario para la formación de un suelo es suficientemente largo como para tener que considerar que el suelo es un recurso natural no renovable a escala humana.
en la fase sólida (en las redes cristalinas de los minerales y en la materia orgánica), en la fase líquida (en solución y en la interfase entre las partículas sólidas y el agua del suelo) y en la fase gaseosa. La forma en la que se encuentra un elemento condiciona su reactividad, movilidad y biodisponibilidad. La biodisponibilidad de un elemento o
compuesto expresa su disponibilidad para un organismo específico, es decir, la posibilidad de que cause un efecto (positivo o negativo) sobre el organismo en cuestión. La biodisponibilidad incide grandemente en la calidad de un suelo, ya que establece relaciones entre el comportamiento de los elementos y compuestos y su efecto sobre los organismos. En el caso de los elementos nutrientes, para que sean efectivos, interesa que se hallen en el suelo en una forma disponible, lo contrario de lo que interesa que ocurra con aquellos elementos y compuestos contaminantes o fitotóxicos. La biodisponibilidad de un elemento de naturaleza inorgánica se expresa en términos de concentración, mientras que con elementos orgánicos se hace a partir de una especie química específica [Porta y col., 2008]. Los elementos esenciales para los cultivos son aquellos sin los que la planta no es capaz de completar cualquier estadio de desarrollo [Cresser y col., 1993], entre los más importantes tenemos al nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K).
Degradación de suelos y desertificación
La degradación del suelo es la reducción de la capacidad de la tierra para proporcionar bienes y servicios y, por lo tanto, para sustentar la vida animal y humana. Sus causas son variadas pero pueden ser resumidas en dos grandes vertientes:
COMO PRODUCTOR USTED DEBE:
• Monitorear las propiedades físicas, químicas y biológicas
• Complementar el uso de fertilizantes con abonos orgánicos
• Utilizar labranza reducida o cero labranza
• Emplear una menor cantidad de herbicidas para el manejo de plantas arvenses
las variaciones climáticas y las actividades humanas.
Océano Pacífico
La degradación puede ocurrir en cualquier ecosistema, pero cuando se presenta en zonas áridas se califica como desertificación, y es en estas áreas donde el problema es más grave, ya que los suelos son particularmente frágiles, la vegetación escasa y el clima extremoso. Este proceso se manifiesta inicialmente con la reducción de la productividad de las actividades económicas que sustenta, hasta alcanzar grados que hacen imposible el uso productivo del suelo.
Océano Pacífico
Océano Atlántico
Suelo muy degradado Suelo degradado
Océano Índico
Suelo estable Sin vegetación
Fig. 2. Atlas Mundial de Desertificación (UNEP, Centro de Información y Referencia Internacional de Suelos (ISRIC)).
36
Alrededor del 70% de tierras áridas utilizadas para agricultura en el mundo ya están empobrecidas. Por lo tanto, la desertificación daña hoy casi un 30% de la superficie de los suelos del planeta [Inventario Nacional de Suelos / Semarnat, 2002].
Degradación de suelos en México En la mayoría de los países, se presenta una tendencia hacia su agravamiento que pone en peligro los medios de subsistencia de la sexta parte de la población mundial [Figura 2].
PRODUCTORESdeHORTALIZAS • AGOSTO 2014
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