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23 En conclusión


La hidatidosis se considera una enfermedad reemergente en varios países, por lo que sería adecuado definir claramente la situación epidemiológica en determinadas zonas geográficas. La probabilidad de transmisión de este parásito y su potencial zoonótico se ven influidos por una serie de factores que ha- cen complejo su manejo. Estos factores deben ser evaluados antes de decidir si una actuación encaminada a su control es necesaria, y qué extensión espacial y temporal de actuación debe utilizarse en cada caso. Sin embargo, uno de los prin- cipales puntos para conocer la situación epidemiológica de la hidatidosis, como es la detección de animales con quistes hidatídicos, es ya problemática. Asimismo, los datos asocia- dos a los animales infectados (origen, edad, etc.) no se suelen


La densidad y distribución de hospedadores domésticos es también un factor que está cambiando profundamente en los últimos años.


de nula aplicabilidad. El uso de proteínas recombinantes podría aportar mejoras a la especificidad y sensibilidad serodiag- nóstica (Gatti y cols. 2007; McCarthy y cols. 2012), pero la validación de estas nuevas herramientas no se ha realizado de forma adecuada.


La definición de la prevalencia de la hidatidosis en determinados animales, su localización geográfica precisa y los datos epidemiológicos y parasitológicos asocia- dos son, por tanto, requisitos imprescin- dibles para decidir si aplicar medidas de control, y si estas deben ser focalizadas, lo que permitiría actuar de forma restrin- gida en los “puntos calientes” de la trans- misión parasitaria. El ciclo biológico de E. granulosus se puede bloquear actuando en diferentes niveles: mediante desparasitaciones perió- dicas de perros con praziquantel; a través de la vigilancia a nivel de mataderos y explotaciones; reponiendo animales viejos; evitando las matanzas domiciliarias incon- troladas o el abandono de animales muer- tos en el campo; y a través de la educación sanitaria de la población en riesgo. La combinación de varias de estas actuaciones sería la aproximación ideal, aunque siem- pre teniendo en cuenta que los costes de las actuaciones serán mucho menores y su efectividad mucho mayor si las medidas se aplican a zonas restringidas que hayan sido previamente caracterizadas como endémi- cas o hiperendémicas para la hidatidosis. Existe además una vacuna recombinante efectiva frente a la hidatidosis animal, denominada EG95, que ha mostrado dar lugar a altos niveles de protección en estu- dios de campo (Larrieu y cols., 2013). Los costes de su manufactura y la logística para su administración se han ido optimizando en los últimos ensayos (Larrieu y cols., 2015). La consecución de una vacuna frente a la equinococosis canina sería también de gran utilidad. Se ha observado que los perros infectados con E. granulo- sus desarrollan una respuesta inmunitaria detectable frente a la infección, con isotipos variables dependiendo del número de ver- mes que son capaces de desarrollarse, por lo que se podría potencialmente vacunar para dar lugar a una respuesta adquirida protectora (Moreno y cols., 2004). En los últimos años, varios autores han publicado los resultados de ensayos de vacunación en perros contra el parásito, sin embargo los resultados no han sido esperanzadores (rev. en Zhang y McManus, 2008). •


Bibliografía disponible en www.albeitar.grupoasis. com/bibliografias/horizontehidatidosis191.doc


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reportar. En este sentido, se ha comenzado recientemente un proyecto a nivel europeo (Heracles; http://www.heracles-fp7. eu), que contempla la recogida sistemática y la caracteriza- ción epidemiológica de datos de animales infectados por este parásito. En este proyecto se pretende también desarrollar y validar una herramienta serodiagnóstica basada en el uso de antígenos recombinantes, que permita una detección ante o post mortem más fiable que la que actualmente se realiza. Para el manejo de la hidatidosis se deberían considerar las complejas interacciones entre hombres, animales y el medio ambiente en el que viven, lo cual requiere comunicación y co- laboración entre los sectores responsables de salud pública, sanidad animal y medio ambiente (Barnes y cols., 2012). Estas


interacciones igualmente deberían ser fluidas para controlar y evitar la reintroducción de la enfermedad mediante impor- taciones/exportaciones de animales vivos. El trabajar en coor- dinación con laboratorios de referencia para la identificación de los genotipos implicados en la transmisión y el grado de fertilidad de los quistes sería también importante para evitar el resurgimiento de zonas endémicas para esta enfermedad. En definitiva, son necesarias estrategias integrales interdisci- plinares de vigilancia del papel de los animales en la epide- miología de la enfermedad y de control de la misma, tanto en personas como en animales. Igualmente, se requiere una colaboración entre servicios veterinarios y sanitarios para pla- nificar la prevención a nivel territorial.


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