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alimentación ni bebederos; utilizar instru- mental separado para pezuñas, residuos y basura de adultos y recría; evitar riesgo de contaminación fecal de comederos y bebederos; no esparcir heces ni basura de adultos en campos donde puedan pastar la recría. En caso de regiones en donde la vacunación frente a paratuberculosis esté permitida se debe incluir la vacunación del rebaño en granjas infectadas para evitar los contagios, siendo ésta una medida muy efi- caz (García Marín, 2000). El problema y la restricción del uso de este tipo de vacunas está en la interferencia con las pruebas de detección de contacto con micobacterias causantes de tuberculosis (Groenendaal et al., 2015), lo que hace que se restrinja en países con programas de erradicación de tuberculosis, como es el caso de España, aunque en nuestro país, hay casos excep- cionales en donde la Administración per- mite la vacunación.


Por otro lado, el otro punto radical en la bioseguridad frente a la paratuberculosis es la reducción del número de animales eliminadores de micobacterias, lo que incluye la eliminación inmediata de anima- les con cuadro clínico de paratuberculosis; considerar la analítica mediante ELISA y cultivo fecal para identificar los elimi- nadores y súpereliminadores (del inglés supershedders; Sweeney et al., 1992); eli- minar todos los animales con cultivo fecal positivo de manera inmediata y manteni- miento del rebaño cerrado, o sólo compra de animales procedentes de granjas libres de paratuberculosis.


Medidas de bioseguridad y biocontención frente a BVD


En el caso concreto de la BVD, la prin- cipal vía de entrada en las explotaciones libres suele ser la introducción de animales gestantes de un PI, o la producción de un PI dentro de la explotación, por lo que las medidas principales para evitar la entrada consisten en minimizar estos riesgos. Así pues, es muy importante comprobar, en primer lugar, que no introducimos ningún animal PI en la explotación (mediante detección de Ag en tejidos y/o sangre del animal que introducimos), y que los animales nacidos de novillas o vacas com- pradas gestantes (y ya confirmadas como no PI), no sean animales persistentemente


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Una medida de biocontención básica y confirmada como de resultados muy positivos en el caso de la BVD es la vacunación de la población.


infectados (se descarta igualmente que sea portador del Ag), y si lo fueran eliminarlos inmediatamente. Es importante conside- rar en el caso de introducción de un toro para monta natural, el análisis del semen para presencia de Ag, ya que puede ser un infectado de manera crónica, no ser PIs, pero eliminar virus del BVD por semen durante años (Kirkland et al., 1999). Por otro lado, evitar el contacto de animales en primeras fases de gestación o recién inseminados con animales de fuera de la explotación o recién introducidos (para evitar el contagio durante fases de gestación en las que puedan crearse nue- vos PIs).


Además, la monitorización periódica de PI y su eliminación en las granjas se aconseja siempre, ya que se citan casos de recirculación o reintroducción de la enfermedad, a pesar de haberse aplicado medidas estrictas de bioseguridad y sin explicación posible, así como la circu- lación del virus de BVD durante largo tiempo sin evidencia de presencia de PIs (Moerman et al., 1993; Smith y Grote- lueschen, 2004).


Una medida de biocontención básica y confirmada como de resultados muy positivos en este caso es la vacunación de la población (Ridpath, 2013), incluso en granjas libres de BVD, sobre todo


en regiones en las que la enfermedad es endémica (Newcomer et al., 2014), como es el caso de EE. UU. donde se aconseja de manera específica, al igual que el caso de Europa donde, en países sin progra- mas de control, la prevalencia media de rebaño se estima entre el 60 y el 80 % (Lindberg et al., 2006). La finalidad es minimizar los efectos devastadores de esta enfermedad en caso de que se pro- duzca una reintroducción en un rebaño naïve (Smith y Grotelueschen, 2004). En el caso del BVD hay que recordar


que los dos tipos de BVD (tipo 1 y tipo 2) son antigénicamente diferentes, por lo que las vacunas frente a BVD tipo 1 no prote- gen frente al BVD tipo 2 (Brock y Cortese, 2001), de manera que puede ser intere- sante valorar el uso de vacunas que cubran los dos serotipos en casos de riesgo.


Medidas de bioseguridad referente a la prevención de mastitis contagiosas


Para reducir el riesgo global de intro- ducción de este tipo de procesos en el momento de compra lo ideal es adquirir animales exclusivamente de explotacio- nes con una baja prevalencia de masti- tis contagiosas; los datos para asegurar esta circunstancia son niveles de células


somáticas de tanque (RCS) menores de 200.000 células/ml de manera mante- nida en el tiempo; que la explotación de origen tenga implantados programas de control de calidad de leche con ausencia o incidencia muy leve de casos de mastitis clínica causada por S. aureus y ausencia de S. agalactiae durante años. En general, las novillas gestante se con- sideran las de menos riesgo. Sin embargo, en un estudio reciente de Canadá, hasta un 10 % de novillas tomadas aleatoriamente de diversos rebaños estaban infectadas con S. aureus (Roy et al., 2007), lo que pone de manifiesto la necesidad de análisis de los animales nuevos introducidos en el rebaño una vez comienzan la lactación. En el caso de vacas en lactación, este análisis debe efectuarse en la granja de origen, previo a la compra, debe realizarse de los cuatro cuarterones por separado y debe incluir RCS, historial de casos clínicos, historial de cultivos de leche, y la toma de muestra para cultivo de leche. En general, se considera que un RCS por debajo de 200.000 células/ml es ade- cuado, aunque para una mayor certeza se puede exigir un recuento <100.000 célu- las/ml. Además, se deben explorar las ubres y los pezones de los animales, des- cartando las lesiones de punta de pezo- nes, que aumenta el riesgo de infección. Una vez introducidos los animales, éstos deben considerarse y manejarse como si fueran animales infectados, mientras no tengamos la constancia de que son libres de gérmenes infectoconta- giosos (www.mastitisnetwork.org). Además, en las guías de prevención de introducción de mastitis contagiosas en las explotaciones, aun cuando la transmi- sión vía fómites o personal no está bien estudiada, no se descarta, recomendán- dose la aplicación de control general de circulación de personal (Midlleton et al., 2002; Barkema et al., 2009).


Finalmente, la biocontención, de nuevo, es fundamental, aconsejándose el seguimiento de las normas básicas de programas de control de calidad de leche, con análisis y eliminación de ani- males positivos lo antes posible, ordeño por orden de riesgo de inefectividad (las enfermas las últimas), adecuada desin- fección de la máquina y pezoneras, etc. (Keefe, 2012). •


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