15
caso de BVD, hay vacunaciones que reco- miendan un periodo de tres semanas entre vacunación y mezcla de animales. Por supuesto, los cuidados de estos animales deben ser exquisitos una vez recibidos. El transporte y cambio de ubicación es una fuente de estrés muy grave, lo que hace a estos animales especialmente susceptibles a enfermar, por lo que es imperativo un manejo tranquilo y adecuado de ellos, pro- porcionarles camas confortables, efectuar pocos movimientos y mezclas con nuevos animales, al menos durante 2-3 semanas. En general, a menos que el rebaño de origen esté declarado indemne de enfer- medades concretas, la introducción de animales implica siempre el riesgo de introducción de enfermedades impor- tantes como paratuberculosis, dermatitis digital, babesiosis y teileriosis, IBR, neos- porosis, leptospirosis, besnoitiosis, BVD y, por supuesto, supone un riesgo muy grande introducir gérmenes causantes de mastitis contagiosas, como son el género Mycoplasma, Staphylococcus aureus y Streptococcus agalactiae. En caso de utilizar monta natural en el rebaño (muy habitual en ganado de carne) hay riesgo de introducir enfermedades de transmi- sión venérea como la campilobacteriosis y tricomonosis y también en caso de intro- ducción de toros, el virus de la BVD puede ser transmitido vía semen (Givens, 2013). En algunos casos, se puede asegurar mediante pruebas de diagnóstico que el animal está libre de estas enfermedades, pero en muchos casos no es posible o las técnicas disponibles no dan resultados muy sensibles que permitan descartar riesgos, como, por ejemplo, según la edad del animal (paratuberculosis o besnoitio- sis, por ejemplo) o cuando provienen de zonas endémicas y son enfermedades difí- cilmente detectables en animales porta- dores (piroplasmoisis, dermatitis digital, leptospirosis serovares adaptados, etc.).
Limitar la exposición a agentes patógenos mediante equipos, fómites y personal
Cualquier cosa que entre en contacto con un animal infectado, heces u otras secre- ciones pueden actuar como un fómite para la transmisión de patógenos, lo que incluye equipos, vehículos de transporte y de personal, etc. Los vehículos utiliza- dos en otras áreas de las explotaciones en el caso de granjas grandes, o que vengan de fuera, y muy especialmente los que puedan haber estado en contacto con heces de otros grupos animales, deben limpiarse antes de entrar en las instala- ciones (Dargatz, 2002). Todo el equipo utilizado para el manejo de animales debe limpiarse y desinfectarse después de cada uso. Todo material que entre en contacto con san- gre de los animales debe ser desechable y debe incluirse el lavado y desinfección de los instrumentos que puedan estar conta- minados con sangre después del uso en cada animal (por ejemplo, equipos obsté- tricos, alicates para tatuaje, crotaladoras y cuchillos de pezuñas).
Hay enfermedades en las que la transmisión por vehiculización no es frecuente, pero en otras es de gran relevancia y, en cualquier caso, la implantación de medidas que eviten la propagación de agentes infecciosos por parte del personal es importante. En
granjas grandes, por ejemplo, es conve- niente que haya designación de personal específico dedicado al cuidado de la población de más riesgo, como son los terneros y las parideras. Estas personas no deberían manipular al ganado de otros grupos y utilizar ropa exclusiva y limpia antes de entrar en las zonas de parideras y recría. Las manos y las botas se deben limpiar y desinfectar antes de la manipulación de cada ternero recién nacido. Si las mismas personas son res- ponsables del manejo de vacas y terneros en la paridera, en primer lugar se debe manejar al ternero y posteriormente a la madre (Maunsell y Donovan, 2008). La colocación de pediluvios de desin- fección es aconsejable para entrar y salir de las áreas de parideras, alojamiento de terneros, enfermería y lazaretos, en caso de que haya, sobre todo en granjas gran- des. Para que los pediluvios sean eficaces, hay que limpiar previamente las botas ya que el material inorgánico inactiva los desinfectantes (USDA, 2002). El uso de guantes desechables, debe ser generalizado. Siempre que se hayan tratado terneros enfermos y recién naci- dos se deben desinfectar manos y botas y en general, siempre, tras visitas a enfer- merías o tratamiento de animales enfer- mos. Por lo tanto, lo ideal es proveer las explotaciones de estaciones de lavado de manos y de cajas de guantes limpios, así como cepillos, mangueras y lugares lim- piabotas con sustancias desinfectantes para lavar eficazmente.
Un punto muy relevante es el tráfico de personas de fuera. Los visitantes deben usar cubrebotas o calzas desechables o botas limpias y monos desechables pro- porcionados por la granja y no deben ponerse en contacto con los animales. El personal profesional que necesita acceder a múltiples áreas de las granjas y entrar en contacto con las vacas o terneros (propietarios, veterinarios, asesores, etc.) siempre deben visitar las instalaciones de más riesgo primero (parideras y recría), antes de trabajar con el rebaño de vacas adultas y en último lugar enfermería y lazaretos (Maunsell y Donovan, 2008). Por ejemplo, y muy recientemente, se ha demostrado un papel muy relevante en la trasmisión vehiculizada del brote de BVD-tipo 2 acaecido en Alemania, en 2012. A pesar de ser una enfermedad en la que se mantiene una baja infectivi- dad por medio de fómites (Barker, 1987; Smith y Grotelueschen, 2004), investi- gadores del Friedrich-Loeffler-Institute confirmaron, tras visitar ocho granjas afectadas y otras 13 más en la zona, que el virus no se transmitió por ganado infec- tado, sino por tráfico de profesionales entre granjas, principalmente veterina- rios y propietarios. En este brote el agente causal fue BVD tipo 2c, asociado con síntomas más graves que el BVD tipo 1 (el más habitual en Europa), con una tasa de mortalidad de hasta el 60 % (Geth- mann et al., 2015). Una vez identificada la enfermedad y la manera de transmisión se tomaron medidas rápidas para contro- lar el brote. Las autoridades veterinarias impusieron restricciones comerciales en las granjas afectadas y se aconsejaron estrictas medidas de bioseguridad. Las personas que habían estado en contacto con animales infectados enfatizaron estas medidas de bioseguridad, por ejemplo, mediante el uso de ropa desechable por granja (Elsevier ScienceDaily, 2015).
El transporte y cambio de ubicación es una fuente de estrés muy grave.
Medidas específicas de bioseguridad frente a la paratuberculosis
En esta enfermedad producida por Mycobacterium avium subsp. paratuber- culosis, los objetivos primordiales de un protocolo de bioseguridad son reducir la incidencia de nuevas infecciones, redu- cir el número de animales infectados, y reducir la duración del periodo infectivo de los animales, eliminadores de mico- bacterias al ambiente. En este caso y si la explotación de destino está libre de paratuberculosis, es muy importante, en caso de compra de novillas o vacas, traer animales de granjas libres de paratuber- culosis, ya que, dadas las características del germen (su resistencia en el medio ambiente) y la longitud del periodo de prepatencia, hacen que sea dudosa la posibilidad de erradicarla totalmente de
una explotación, una vez introducida (McKannen et al., 2006).
Para ello las recomendaciones especí- ficas en caso de la paratuberculosis son las siguientes:
Por un lado, es esencial, minimizar el contacto de los terneros y novillas con heces de adultos. Las pautas aconsejadas en base a las principales vías de transmisión de la micobacteria son, limpiar y desinfectar las parideras tras su uso manteniendo éstas siempre limpias y secas; retirada inmediata de los terneros tras el parto (cuando aún están mojados); tomar calostro únicamente de animales libres de paratuberculosis; tras la administración del calostro administrar sustitutivos lácteos o leche pasteurizada para los terneros (aunque hay que hacer la salvedad que el tratamiento de pasteu- rización no esteriliza totalmente frente a micobacterias); mantener la recría aislada de las vacas adultas sin zonas comunes de
RCS en tanque de leche menores de 200.000 células/ml de manera mantenida en el tiempo indican baja prevalencia de mastitis.
’191
Gerard Koudenburg/
shutterstock.com
Baloncici/
shutterstock.com
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38 |
Page 39 |
Page 40 |
Page 41 |
Page 42 |
Page 43 |
Page 44 |
Page 45 |
Page 46 |
Page 47 |
Page 48