crastinus) es posponer la ejecución de una tarea, ac- tividad o decisión relevante y, en su lugar, ejecutar otra menos relevante.
Relevante significa, aquí, importante, que aporta valor.
¿Sabías que nueve de cada diez personas procrasti- namos algunas veces en algunos ámbitos de nuestra vida? La mayoría descono- ce este concepto, que con- funde con otros como, por ejemplo, vaguería, indolen- cia o una inefectiva gestión del tiempo.
Lo preocupante es, sin embargo, que una de cada cuatro personas procrastina crónicamente, es decir, re- petidamente. Estas personas cargan con dos problemas relacionados: baja producti- vidad y baja autoestima.
La procrastinación es un hábito muy complejo. Se han identificado más de doce tipos diferentes que requieren diferentes estra- tegias para minimizarla o erradicarla.
¿Cómo funciona? El proceso de la procrasti-
nación ya es bien conocido: 1) Me comprometo, ante otro o conmigo mismo, a realizar una tarea relevante (utilizaré la palabra tarea, aunque también se aplica a “tomar una decisión”) que quiero, o tengo que, hacer 2) Cuando me dispongo a iniciarla “siento” una emo- ción “negativa” hacia esa tarea (aburrimiento, dificul- tad, complejidad, riesgo,
NUEVE DE CADA DIEZ PERSONAS PROCASTI- NAMOS ALGUNAS VECES
EN ALGUNOS ÁMBITOS DE NUESTRA VIDA
etc.), suficientemente inten- sa como para “rechazar” su ejecución ahora
3) Inmediatamente deci- do que no voy a realizarla “ahora” pero, simultá- neamente, me prometo, “firmemente”, ejecutarla “después”, “más tarde” o “mañana”
4) Inmediatamente “siento alivio” porque la emoción “negativa” desaparece al no verme, ya, enfrentado a su ejecución (el alivio actúa
como “premio” a mi pro- crastinación y, así, “refuer- zo” este hábito improduc- tivo.
5) Inmediatamente “en- cuentro” otra tarea (mucho menos relevante) e inicio su ejecución (al observar- me “activo”, haciendo una tarea, “aplaco” a mi “fiscal interior” que me acusa de no cumplir mi promesa y de ejecutar una tarea que aporta menos valor) 6) Al cabo de algún tiempo (variable) el “fiscal inte- rior” hace oír, de nuevo, su voz, para señalar que la fecha límite de ejecución está aún más próxima. Así vuelvo a “sentirme” mal (peor) por haber procrasti- nado la tarea relevante. Soy consciente de que la acusa- ción es pertinente y certera. Entonces empiezo a decir- me cosas como “no tengo voluntad”, “soy un débil”, “no alcanzaré mis metas”, “qué pensarán de mi” etc. (mi autoestima decrece) 7) Como no puedo, ni quie- ro, aceptar lo anterior, me prometo – otra vez – “fir- memente” realizar la tarea relevante “ahora” o “maña- na a las 9 h., sin falta”. Pero el proceso se repite (ver pa- sos 2 al 6) en espiral, unas
15
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38