This page contains a Flash digital edition of a book.
Símbolos de Asturias


A veces la fuerza del viento toma impulso en la tierra y nos hace sentir que el mundo es fini- to y que la línea del horizonte es uno de los signos que lo indican inequívocamente. Aunque el ho- rizonte es algo más, una especie de límite visual, sí, pero también una posibilidad, una meta al al- cance del vuelo de las aves, de la dirección del viento y de la vista del hombre. Por eso cuando, al borde de un acantilado o en la cumbre de una montaña, atis- bamos líneas y más líneas que van marcando metas y límites mientras pespuntean un paisa- je, el mundo se nos abre de par en par y sentimos que sus lindes y fronteras son solo el humo de nuestra propia


contingencia.


Por eso, también, cada vez que se contempla esta escultura de Chillida, “Elogio del horizonte”, sobre todo si el mar en calma dibuja con precisión la línea del horizonte, nos identificamos con una sensación que debe más a la calma que a las posibles tor- mentas que el mar pueda sugerir y sabemos que el arte, aunque sea controvertido y polémico, se acerca a la realidad siempre dando un rodeo, quizás metáfo- ra, quizás salto en el vacío de la apuesta y del riesgo, pero sobre todo descubriéndonos ángulos y aristas de una belleza que de otra forma siempre se nos esca- pa en la espuma de los días.


Luz y Tinta - 43


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48