This page contains a Flash digital edition of a book.
bana, ella se enfadaba, me decía que ese camión y esos coches aparcados arruinan la foto. Recuerdo que le dije: —Regístrala igual, dentro de unos


años valorarás el haberla tomado así, esas máquinas fijarán el paso del tiempo, y este lugar y la fuerza es- tructural de su arquitectura invadirán el imaginario de los futuros observa- dores de tus fotos. Ya llevábamos más de cuatro ho-


ras tomando fotos, el cementerio de estas reliquias cierra de dos a cuatro para que los 18 personas que pres- tan sus personales trabajos aquí, de soldadores, mecánicos… puedan ir a comer, nosotros hacemos lo mismo y a las cuatro de la tarde puntualmente retomamos la tarea, nos falta la visi- ta al lugar donde descansa la maqui- naria de obra pública, los camiones y los tractores agrícolas. En una atmósfera llena de luz y


color, donde el frio seco que carac- teriza a la Comunidad de Castilla y León empieza a hacer presencia, se aposentan estos verdaderos bode- gones industriales que mueren en el espacio, estas instantáneas que bien pueden servir para la inspiración li- teraria, aquí se puede jugar con las luces y las sombras, acariciando con la penumbra de la tarde esos de- talles seculares que a veces se nos presentan casi góticos, diríanse fan- tasmagóricos, propios de nuestros ensueños. Porque la fotografía no es tan solo un reflejo de la realidad que contemplamos, sino que, como


medio de expresión, permite captar lo que los surrealistas denominaban superrealidad, permite ir más allá del presente en que nos movemos. Sin lugar a dudas estamos en el lugar ideal para crear una ficción a partir de elementos reales, tangibles y que nuestros sentidos perciben. Pisar estos lugares es como vi-


vir el retrato del olvido. Observando estas maquinas a mi personalmente me han venido a la memoria mul- titud de rincones de mi vida, he in- tentado centrar especialmente mi atención en aquellos espacios en los que la huella del hombre aún es perceptible, por ejemplo algo que está tan a la hora del día, los terribles accidentes de tráfico. También este espacio es un bello lugar de la deso- lación, el abandono y el olvido, con- tagiándonos una profunda nostalgia, al menos esas fueron mis emociones al contemplar los viejos autobuses, y así se van sucediendo disparo a dis- paro, pincelada a pincelada de luz, componiendo sin prisas la imagen, sin excesivas manipulaciones poste- riormente en el Lightroom, salvo su- bir o bajar luces, observándolas una y otra vez; en definitiva, una visión muy personal de ese lugar, que invita a realizar una reflexión sobre el paso del tiempo y la memoria del ser hu- mano.


José Luis Cuendia, “Guendy”


Abajo, recreación de José Luis García de los momentos vividos en este cementerio industrial por los tres moldeadores. Realizada con elementos encontrados en el desguace como en otros lugares, José Luis ha situado a Alberto Zapico al volante y a “Guendy” al arrimo de su inseparable Nikon, trípode incluido. La fantasía del lector puede suplir lagunas yseparar lo real de lo inventado.


Luz y Tinta - 15


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48