LUZ Y TINTA
y fotos que denotan afecto y conoci- miento de esa hermosa reliquia que los siglos respetan: más de una do- cena de tomas he contado del famoso bosque de columnas de la Mezquita, con sus 1300 columnas de mármol, granito y jaspe que Ildefonso Roble- do ha recogido desde todos los án- gulos, como para trazar un completo monográfico de su apasionado reco- rrido por la joya de la ciudad. A veces también, y ésta es una
nueva dimensión de este hombre que he comenzado señalando como po- lifacético, acompaña sus fotos con una cita ajena o un texto de cosecha propia, quizás buscándole la tercera dimensión, acaso expresando con pa- labras todo lo que la imagen sugiere más allá de lo meramente figurativo. Sus textos a veces se convierten en microrrelatos en los que indaga todas las posibilidades de sus inquietudes
temáticas y es entonces cuando la imagen se hace verbo y la palabra se mezcla con la luz, alumbrando eso que a poco que nos esforcemos po- demos reconocer como fiebre poéti- ca. De estos microrrelatos, a medias entre el sueño y el delirio onírico, templando en ocasiones los requie- bros de una inspiración que va más allá de la vigilia, destacan los de la señorita C. —inicial enigmática como las que a veces usa Kafka— y a través de cuyas historias comprendemos que sus fotos son un salto en el vacío, un meandro de un largo río que arrastra en su cauce afanes y quimeras que vibran al unísono. Quimeras y afa- nes que podemos encontrar también, en un auténtico desfile de fotos y palabras, en su propia página web, “Latidos de soledad”, http://image-
nes-palabras.blogspot.com.es/, don- de le ha hecho un hueco a Moldeando la luz y donde podemos encontrar la verdadera dimensión de su autor, qui- zás resumida en esta frase de Isabel Allende que utiliza, entre otras, como justificación: “Mediante la fotografía y la palabra escrita intento desespe- radamente vencer la condición fugaz de mi existencia, atrapar los momen- tos antes de que se desvanezcan, despejar la confusión de mi pasado. Cada instante desaparece en un soplo y al punto se convierte en pasado, la realidad es efímera y migratoria, pura añoranza...”
FRANCISCO TRINIDAD 5
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