This page contains a Flash digital edition of a book.
Así es mi tierra. Así es mi gente


Sobre las viejas escuelas


No creo que haya nadie que no lleve en su memoria el recuerdo de su escuela, de su maestra o maestro, de sus compañeros de clase. Todo ello formó parte de nuestra existencia, los años que me atrevería a calificar de los más hermosos. Aquellos donde la vida era jugar y el mundo cada día nos deparaba una sorpresa en forma de descubrimiento, aderezado con fantasía.


A los que ya llevamos las alforjas


cargadas de experiencias nos parecerá que los años vividos en aquellas difí- ciles épocas poco se parecen a las de ahora. Posiblemente fueran distintos por las circunstancias vividas, sobre todo para nuestros padres, en que los años de posguerra eran un puro


ejercicio de supervivencia diaria. Sin embargo los niños y niñas que vivi- mos aquella época teníamos nuestro particular refugio en aquellas humil- des aulas, donde el mapa de España convivía con la solemne imagen de Franco y el omnipresente crucifijo. Quizás arrumbada en una esquina, la vieja estufa luchaba por calentar aquellos cuerpos delgados y pálidos en los fríos días del invierno. Hoy, al cabo de tantos años, nuestras vidas se han esparcido por el mundo. Los más cercanos nos vemos de vez en cuando, pero a todos ellos los tene- mos en un rincón del corazón, como el mejor recuerdo de que un día fui- mos niños y niñas, dedicados a jugar y aprender.


Este relato es una colaboración


mía en una publicación precisamente sobre las viejas escuelas, hoy trans- formadas en viviendas o centros so- ciales, la mayoría. Ya no tienen alum- nos que las ocupen, ni se oyen sus gritos y risas. Muchas de ellas sirven para que los mayores echen las par- tidas de parchís, convertidas en algo diferente para lo que fueron creadas, y eso me produce tristeza. He querido mantener el lenguaje


asturiano porque así fue escrita. Los de mi tierra lo entenderán, y a los de fuera les pongo la traducción de las palabras mas complicadas. Que se pue decir de les alcordan-


ces d´escuela, de la infancia, en reali- dá cuando descubriemos el mundu por


37


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52