giados (ACNUR), la Organización Mundial de la Salud (OMS), Mé- dicos Sin Fronteras, Amnesty In- ternational, además colabora con múltiples proyectos específicos, junto a su esposa, Lélia Wanick Salgado, en apoyo a la reforesta- ción y revitalización comunitaria del estado brasileño de Minas Ge- rais y en campañas para eliminar la poliomielitis. Sus propias pa- labras definen la personalidad de este gran profesional:
“Más que nunca, siento que solo hay una raza humana. Más allá de las diferencias de color, de lenguaje, de cultura y posibilida- des, los sentimientos y reacciones de cada individuo son idénticos. Todo mi trabajo está relacionado como si fueran distintos capítu- los de una misma historia: seres humanos que luchan por su digni- dad e intentan vivir mejor juntos. Intento ser coherente con este pequeño momento que me toca
vivir en el planeta y, a la postre, mis fotografías son mi forma de vida. Hoy más que nunca, siento la unidad de la raza humana. A pesar de las diferencias de color, lengua, cultura y oportunidades, los sentimientos y reacciones de toda la gente son similares. La gente huye de las guerras para eludir la muerte; emigra para me- jorar su fortuna; construye nue- vas vidas en tierras extrañas, y se adapta a las adversidades extre- mas… Tengo la esperanza de que, como individuos, como grupos, como sociedades, seamos capaces de pararnos a reflexionar sobre la condición humana en este cambio de milenio… En su forma más pri- migenia, el individualismo sigue siendo la causa de la catástrofe y por tanto tenemos que crear un nuevo régimen de coexistencia. El fotógrafo no es quien hace la fotografía, la imagen es mejor o peor en función de la relación que uno tenga con las personas a las que retrata. Para mí, la fotogra- fía es la percepción simultánea, en una fracción de segundo, de la significancia de un hecho y de la precisa organización de las for- mas que confieren a ese hecho su propia expresión. Todos somos el mismo pueblo... todos somos el mismo hombre, probablemente. Las imágenes que se muestran a continuación no pretenden dar una idea general de ningún país, pero me es bastante difícil afirmar que los sujetos retratados sean imaginarios y que cualquier pa- recido con otra persona sea mera coincidencia.”
CARLOS FLAQUÉ MONLLONCH
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38 |
Page 39 |
Page 40 |
Page 41 |
Page 42 |
Page 43 |
Page 44 |
Page 45 |
Page 46 |
Page 47 |
Page 48 |
Page 49 |
Page 50 |
Page 51 |
Page 52